"Las decisiones equivocadas también nos llevan a puntos interesantes”. Con esta idea en mente, la escritora mexicana Ana Romero presenta Casi Familia, obra publicada bajo el sello Random House. A través de este texto, Sara y Lara —dos amigas que se convirtieron en familia en Casi hermanas, primer tomo de la historia— nos muestran la complejidad de encontrar un lugar propio en el mundo.
Al puro estilo de la literatura infantil británica, con referentes como Roald Dahl (creador de Matilda), la autora desafía los estereotipos de los libros para niños latinoamericanos mediante una dosis de humor irreverente, folclor local y una entrañable colección de monstruos.
La literatura infantil suele ser muy pedagógica, pero si los niños notan un punto de condescendencia, abandonan el libro. Entre más perdamos ese respeto rígido de tener a los libros en un altar, más facilitaremos el acercamiento de los jóvenes a la lectura”, señala Romero.
El relato sigue la metamorfosis de Sara —hija de una familia humana— y Lara —hija de una dinastía donde el padre es un yeti y la madre una vampira—, quienes tras intercambiar vidas en la primera entrega, enfrentan el paso a la adolescencia convertidas en niñas lobo.
Ambas familias deben dejar de lado sus prejuicios y diferencias para unirse para proteger el secreto de las jóvenes. A esta extravagante red de apoyo van sumándose un cantante de rock que decide dar un giro al country, un niño invisible que tiene la sensación de pasar desapercibido y un fantasma con voz de viejita regañona. Al respecto de estas uniones, la autora reflexiona:
La amistad es una forma muy pura del amor porque prescinde de la apropiación [...] Si nos diéramos el tiempo de curiosear en las razones de la otra persona, el mundo no estaría tan mal... lo que nos hace más humanos es lo que más nos une”.
Con ilustraciones de Carlos Vélez, este universo cobra vida al aportar un matiz oscuro y detallista que expande la historia con guiños visuales propios. Casi Familia es no sólo un ágil libro de aventuras para el lector juvenil, sino también un refugio frente a la rutina.




