La denuncia presentada por una exalumna de la Universidad de Cornell contra integrantes de la fraternidad Chi Phi continúa generando nuevas revelaciones. De acuerdo con documentos obtenidos por NBC News, registros policiales y expedientes disciplinarios muestran que miembros de la organización intercambiaron mensajes sobre cómo responder después de que la universidad iniciara acciones por los hechos denunciados.

Según el reporte, la situación escaló el 8 de noviembre de 2024, fecha en la que la estudiante identificada como Jane Doe presentó formalmente su denuncia por agresión sexual. Ese mismo día, el entonces presidente del capítulo de Chi Phi compartió con otros miembros una captura de pantalla de un correo enviado por la Oficina de Conducta Estudiantil de Cornell, en el que se notificaba la suspensión de la fraternidad.

El mensaje hacía referencia a dos reportes distintos. Uno señalaba que una estudiante se había sentido mal tras consumir ketamina en la casa de la fraternidad. El segundo describía una denuncia según la cual otra alumna habría sido presionada para consumir ketamina y cocaína durante una fiesta.

De acuerdo con los mensajes revisados por NBC News, uno de los integrantes respondió con una expresión de sorpresa y preguntó inmediatamente si debía comunicarse con la denunciante. El entonces presidente de la fraternidad le pidió esperar mientras consultaba con la directiva cómo proceder y conocer si la estudiante realizaría algún pronunciamiento adicional.

Una estudiante de Cornell que posteriormente habló con investigadores aseguró que un integrante de Chi Phi le comentó que la dirigencia de la fraternidad planeaba reunirse para coordinar respuestas entre los miembros.

Según su testimonio, algunos estudiantes recibirían orientación sobre qué declarar ante las autoridades.

De acuerdo con los registros citados por NBC News, los hechos eran comentados por estudiantes de fraternidades y hermandades, quienes utilizaban distintas descripciones para referirse a lo ocurrido durante la fiesta del 19 de octubre de 2024.

Nuevos mensajes en el caso Cornell

Los documentos indican que, en los días posteriores al incidente, al menos dos de los hombres posteriormente señalados en la demanda contactaron a Jane Doe para ofrecer disculpas relacionadas con distintos aspectos de lo ocurrido aquella noche.

Las respuestas iniciales de la estudiante fueron consideradas conciliadoras por los investigadores. Sin embargo, conforme avanzaron los días, la denunciante comenzó a cuestionar con mayor firmeza lo sucedido y a recopilar información sobre los hechos.

Según el reporte, antes de presentar formalmente la denuncia ante la universidad, Jane Doe sostuvo conversaciones telefónicas con algunos de los hombres posteriormente acusados y decidió grabarlas.

En una de esas llamadas, difundida posteriormente por ABC News, la estudiante preguntó cómo habían ingresado otras personas a la habitación durante la fiesta. La respuesta fue que el inmueble se encontraba lleno de asistentes y que algunas personas comenzaron a utilizar distintas áreas del lugar.

Los registros revisados por NBC News señalan que varios de los integrantes de la fraternidad acusados en la demanda no aceptaron ser entrevistados por la policía del campus. Algunos se negaron por recomendación de sus abogados y otros no respondieron a los requerimientos de los investigadores.

No obstante, las autoridades sí entrevistaron a otros estudiantes que se encontraban en la casa de Chi Phi durante la noche de los hechos.

Uno de ellos declaró que se enteró del incidente hasta el día siguiente y afirmó que dentro de la fraternidad se describía lo ocurrido como un encuentro consensuado. Durante esa entrevista, también explicó que el historial de mensajes grupales de la organización había sido reiniciado tras la elección de una nueva directiva.

Otro integrante aseguró a la policía que había visto a la denunciante esa noche, pero que no prestó suficiente atención para determinar su estado de intoxicación.

De acuerdo con los expedientes, una llamada anónima recibida por la policía universitaria sostuvo que integrantes de la fraternidad habían insistido en que todo lo ocurrido durante la fiesta había sido consensuado.

La misma denuncia señaló que uno de los estudiantes involucrados contactó posteriormente a una testigo para pedirle que no hablara sobre lo sucedido, advirtiéndole que hacerlo afectaría la reputación de los participantes y de la fraternidad.

Para el 11 de noviembre de 2024, cuatro integrantes de Chi Phi ya habían sido expulsados de la fraternidad, según correos electrónicos citados en la investigación.

Meses después, algunos de los estudiantes involucrados participaron en las investigaciones universitarias bajo los procedimientos del Título IX. En sus declaraciones, varios rechazaron haber observado consumo de drogas o actividad sexual durante el tiempo que permanecieron en determinadas áreas de la residencia estudiantil.

Uno de los señalados incluso argumentó ante la universidad que él mismo había sido víctima de agresión sexual debido a su estado de intoxicación y cuestionó la imparcialidad de la investigación.

Al concluir el proceso disciplinario, Cornell expulsó a dos estudiantes, suspendió a otros dos y prohibió el acceso al campus a un exalumno ya graduado. Otros involucrados recibieron restricciones de contacto con la denunciante, capacitación obligatoria sobre acoso sexual y sanciones académicas.