Siguen las voces de alerta por los posibles efectos negativos derivado del vertiginoso crecimiento de la inteligencia artificial (IA). La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, advirtió este miércoles que la creciente concentración económica y financiera en esta tecnología llevará a la economía mundial a atravesar un “período de máximo riesgo”, y que si los resultados de las grandes tecnológicas no están a la altura de lo esperado, una decepción podría transformarse en un shock de alcance global.

En el marco de un discurso en Singapur previo a las Reuniones Anuales del FMI y el Banco Mundial, que se realizarán la próxima semana en Bangkok, Tailandia, Georgieva tres “corrientes cruzadas” de las que, según dijo, dependerá que el mundo mejore sus tasas de crecimiento de esta década: “la rápida llegada de la IA, los precios persistentemente altos de la energía y los niveles récord de deuda pública”.

La Ley de Amara

Según se desprende de un comunicado del organismo, para explicar ese riesgo, Georgieva recurrió a la Ley de Amara.

“Dada la creciente concentración económica y financiera en la IA, haríamos bien en recordar la Ley de Amara, que dice que tendemos a sobreestimar una nueva tecnología en el corto plazo y a subestimarla en el largo plazo”, afirmó.

“Es en algún punto de la transición entre el actual auge de la construcción de IA y la llegada futura de sus beneficios donde atravesaremos el período de máximo riesgo”, agregó.

Directora del FMI advierte riesgo en el crecimiento de la IA.

Según Georgieva, los sólidos resultados corporativos están impulsando el precio de las acciones y generando efectos riqueza.

“Sin embargo, si las utilidades no están a la altura, el apalancamiento de las hiper escaladores y las grandes y crecientes tenencias globales de acciones estadounidenses podrían convertir una decepción en un shock de gran alcance”, sostuvo.

En ese contexto, señaló que la primera línea de defensa es la regulación y la supervisión.

Ganadores y rezagados

“Te guste, la odies o le temas, la IA está aquí y se está convirtiendo rápidamente en un factor clave de la suerte relativa de los países en la economía mundial”, dijo la jefa del FMI, quien describió una economía global tironeada en dos direcciones opuestas: un shock negativo de oferta energética y un shock positivo de demanda proveniente de la IA.

El impacto combinado de ambas fuerzas, planteó, es muy desigual en el mundo.

De acuerdo con estimaciones del FMI citadas por Georgieva, el hardware de IA y los productos tecnológicos relacionados ya representan más de una décima parte del comercio mundial de bienes, y la inversión en IA como proporción del PIB global alcanzará y probablemente superará los montos que se destinaron a construir los ferrocarriles, la red eléctrica o la red de telecomunicaciones.

El FMI advirtió riesgos de shock global si las inversiones en IA no se traducen en ganancias a la altura de las expectativas.

Ese auge, explicó, se concentra en las economías insertas en la cadena de valor de la IA: Estados Unidos, China e India, como importadores netos de hardware que construyen la infraestructura para convertirse en proveedores clave, y otras cinco economías asiáticas entre las diez principales, que abastecen desde microprocesadores de alta gama hasta chips de memoria, máquinas para fabricar chips y robótica.

“Pero mientras esto impulsa a las economías de la IA de hoy, en gran medida deja de lado a la mayoría de las demás, lo que aumenta el riesgo de que se amplíe la desigualdad económica en todo el mundo”, advirtió.

Inflación, bonos y complacencia

Georgieva también vinculó la IA con las presiones de precios. “El auge de la construcción de IA es inflacionario”, afirmó, en una enumeración que incluyó los shocks energéticos y alimentarios, los aranceles, el gasto en defensa y la elevada deuda pública. Además, indicó que la IA eleva la demanda de energía.

En el frente fiscal, sostuvo que la tecnología incide de dos maneras: el aumento de la emisión privada de bonos de largo plazo compite por el ahorro, y parte del alza en los rendimientos de referencia podría reflejar la expectativa de un crecimiento más rápido en el futuro. Pero alertó que “las expectativas de que un mayor crecimiento resuelva los problemas fiscales pueden generar complacencia en las políticas”.

Medio punto más de crecimiento

Pese a las advertencias, Georgieva planteó que, según investigaciones del FMI, la IA “bien hecha” podría aportar con el tiempo hasta medio punto porcentual adicional de crecimiento mundial al año. Pasar de 3% a 3,5%, dijo, sumaría en una década a la economía mundial una economía del tamaño de la Asean.

A su juicio, los beneficios centrales no provienen del impulso de corto plazo a la demanda por la construcción de infraestructura, sino del aumento de la productividad de largo plazo que trae la adopción.

Para capturarlos, afirmó que la preparación es clave, incluyendo infraestructura digital, mercados laborales preparados y resguardos regulatorios.

Eso, dijo, también permitirá gestionar los “considerables peligros” de la tecnología: “efectos a gran escala en el mercado laboral, graves riesgos cibernéticos y de estabilidad, y modelos de frontera que amenazan con escapar del control humano y salirse de control”.

La directora gerente destacó que Singapur encabeza el índice de preparación para la IA del FMI, y llamó a garantizar el acceso a esta tecnología en todo el mundo, lo que, subrayó, requiere cooperación.