Las perspectivas para la economía chilena no son buenas en lo que resta de 2026. Ya es un hecho que el Producto Interno Bruto (PIB) del país este año crecerá bajo 1%. En esa línea, las proyecciones de distintos organismos y de expertos se siguen ajustando a la baja.

Uno de ellos es el Fondo Monetario Internacional (FMI), el que revisó al descenso la expectativa de expansión del PIB de Chile en su informe Perspectivas de la Economía Mundial (WEO, por su sigla en inglés) de octubre. Este es el tercer recorte que hace el organismo en lo que va de 2026, para el año. Si en abril esperaba un crecimiento de 2,4%, en julio pasó a 1,8% y ahora a 0,6%. La cifra se ubica levemente por debajo de la estimación que entregó hace una semana el Ministerio de Hacienda, de 0,7%.

Por su parte, a nivel interno, los economistas consultados por la Encuesta de Expectativas Económicas (EEE) mensual del Banco Central, también recortaron su apuesta desde 0,7% a 0,2% la mediana, con un rango que va de -0,2% a 0,6%.

Con estas proyecciones, Chile se afianza como el segundo país de América Latina con el menor crecimiento del PIB en 2026, solo superado por Bolivia que se contraería 3%, según el FMI.

Entre las economías de la región, el organismo prevé una expansión de 4,6% para Paraguay, siendo la economía con el mayor dinamismo. Le siguen Perú, con 3%; Ecuador, con 2,7%; Brasil y Colombia, con 2,2%; Argentina, con 2,1%; México, con 1,5%, y Uruguay, con 1,3%.

De acuerdo al FMI, en América Latina “la implicancia macroeconómica del shock energético refleja el balance entre las ganancias para los exportadores de materias primas y las pérdidas para los importadores de energía, así como la credibilidad de los esquemas de metas de inflación”.

A nivel de zonas geográficas, Chile crecerá menos que el promedio del mundo (3,1%); por debajo del 2,1% previsto para Sudamérica y el 2,2% de Norteamérica. Para Europa se proyecta un 1,4%. Además, se ubicará mucho más atrás de la previsión para Asia 4,4% y para África 4,5%.

Y las perspectivas del FMI para los años siguientes no mejoran demasiado. Así, para 2027 estima una expansión del PIB chileno de 2,6%, y a continuación, de 2,4% para 2028, y de 2,3% para 2029.

Con ello, el promedio del crecimiento de la economía para el gobierno de Kast sería de 2%, por debajo del 2,5% que proyecta el Ministerio de Hacienda, con lo cual, además, igualaría el desempeño de la administración Boric y solo superaría el resultado del segundo período de Bachelet, de 1,8%, que es el peor desde 1990.

Valentina Apablaza, economista del OCEC-UDP señala que “el ajuste a la baja en las proyecciones de crecimiento del PIB para Chile en 2026 está alineado con la tendencia que han seguido las diversas estimaciones de mercado y autoridades económicas del país, en vista del mal desempeño que ha registrado la actividad económica en el año, en línea con las fuertes contracciones concentradas en el sector minero y el debilitamiento de la demanda interna”.

En este contexto, añade que “la proyección del FMI de una expansión de 0,6% anual se ubica entre las más optimistas, muy cerca de la de Hacienda de 0,7% anual, pero por sobre el 0,2% anual que se conoció hoy en la EEE del BC, por ejemplo”.

El informe del FMI tampoco vislumbra una mejoría del mercado laboral en el corto plazo: prevé que la tasa de desempleo promedio en Chile será de 9,5% en 2026 y de 9,6% en 2027. Ya para 2028 espera una tasa promedio de 9,1% y de 8,5% para 2029. Así, el promedio de la desocupación en la administración actual sería de 9,2%.

En cuanto al nivel de precios, el organismo estima una inflación promedio de 3,7% este año y de 3,5% el próximo, tras 4,2% en 2025. El déficit en cuenta corriente, en tanto, se reduciría a 0,3% del PIB en 2026, desde 1,2% en 2025, para luego ampliarse a 1,5% en 2027.

La situación mundial

La estimación del FMI para la expansión de la economía mundial de este año se mantuvo en 3,1%, igual a abril, en tanto que la de 2027 subió 0,2 punto porcentual, a 3,4% y la de 2028 siguió en 3,3%.

El organismo sostiene que el auge tecnológico impulsado por la inversión en inteligencia artificial (IA), las medidas de apoyo fiscal y la capacidad de adaptación de empresas y economías han contenido el daño de la guerra en Medio Oriente y de las tensiones comerciales.

“La economía mundial vuelve a mostrarse resiliente, pero de manera desigual y con márgenes de ajuste que se estrechan rápidamente en el corto plazo”, plantea el resumen ejecutivo del informe titulado “Resiliencia bajo presión, decisiones urgentes”.

Según el FMI, la actividad en la primera mitad de 2026 resistió mejor de lo esperado.

La interacción entre la geopolítica y la tecnología, agrega, “ha producido una economía mundial dividida”: los términos de intercambio favorables o las exportaciones e inversiones ligadas a la tecnología dan un colchón a algunos países, mientras otros enfrentan mayores costos de importación y una demanda más débil.

El FMI identifica varios mecanismos que contuvieron el impacto de la guerra: respuestas flexibles de la oferta, el desvío de embarques, el uso de inventarios, medidas de apoyo fiscal y una menor intensidad energética que en décadas anteriores.

El sector privado también se ha adaptado. De acuerdo al informe, las empresas han redirigido una parte importante de su comercio hacia destinos alternativos, lo que ayudó a amortiguar el impacto agregado de los aranceles entre China y Estados Unidos, y las referencias a la resiliencia y la adaptación han ido en aumento en las conferencias de resultados de las compañías.

Como ejemplo, el FMI cita a los agricultores estadounidenses, que ante el alza de los fertilizantes por la guerra, pasaron de cultivos intensivos en nitrógeno, como el maíz, a otros como la soya.

Las economías grandes

Respecto de su última estimación, publicada en julio, el FMI hizo ajustes dispares entre las grandes economías: mejoró las proyecciones para 2026 de las avanzadas en su conjunto, en 0,4 punto porcentual, mientras que recortó en 0,1 punto la de las economías emergentes y en desarrollo.

Para Estados Unidos, el organismo mantuvo sin cambios su proyección de crecimiento de 2,3% para 2026 y subió en 0,1 punto la de 2027, que también queda en 2,3%.

Según el FMI, la actividad se apoya en un consumo privado robusto, la política fiscal, condiciones financieras acomodaticias y la inversión empresarial ligada a la tecnología, con un impacto directo limitado de la guerra por su condición de exportador neto de energía.

En China, en cambio, el FMI recortó en 0,1 punto sus estimaciones para ambos años: proyecta que la expansión del PIB se desacelerará desde 5% en 2025 a 4,5% en 2026 y a 4% en 2027.

El organismo atribuye esa trayectoria a los mayores precios del petróleo, una incertidumbre prolongada y obstáculos estructurales, aunque estima que el apoyo de las políticas públicas evitaría un frenazo más pronunciado.

La zona euro recibió una mejora de 0,2 punto para 2026, con lo que crecería 1,1% este año, y 1,2% el próximo, pese a lo que el FMI describe como el lastre de los mayores precios de la energía y la débil confianza de los consumidores.

Dentro del bloque, la mayor corrección al alza es para Alemania, cuya proyección sube 0,6 punto, a 1,3%. Italia mejora 0,3 punto, a 0,8%, y España 0,4 punto, a 2,5%. Francia es la excepción: el FMI le recorta 0,2 punto en ambos años, y su crecimiento quedaría en 0,4% en 2026 y 0,7% en 2027.

Reino Unido también mejora 0,3 punto para este año, a 1,3%, aunque su estimación para 2027 baja 0,1 punto, a 1,2%. Japón sube 0,1 punto, a 0,7%, con medidas de apoyo fiscal que, según el organismo, amortiguan en parte el alza de la energía.

Para Canadá, el FMI mantuvo sin cambios sus cifras: 1,1% en 2026 y 1,7% en 2027.

India registra una de las mayores mejoras: su proyección para 2026 sube 0,6 punto, a 7%, y la de 2027 aumenta 0,3 punto, también a 7%, por un impulso más fuerte de lo esperado, apoyado en la demanda interna y los servicios.

En medio de las alzas del precio de la energía, el FMI proyecta que la inflación mundial subirá a 4,7% en 2026, antes de bajar a 4,1% en 2027, una revisión acumulada al alza de 0,7 punto porcentual respecto de abril, impulsada principalmente por la energía y los alimentos.

El volumen del comercio mundial, en tanto, se moderaría desde 5% en 2025 a 4,6% este año y a 4,7% en 2027. Las proyecciones suponen que la reapertura de Ormuz comenzará en marzo de 2027 y un precio promedio del petróleo de US$ 95,74 por barril en 2026.

Los riesgos, según el FMI, se inclinan a la baja. Entre ellos menciona un estancamiento prolongado o una escalada en Medio Oriente, que mantendría elevados los precios de la energía y los alimentos, y una revisión de las expectativas de rentabilidad y productividad de la IA, que podría reducir con fuerza la inversión, provocar correcciones en las bolsas y endurecer las condiciones financieras.

Del lado positivo, el organismo plantea que la inversión en IA podría resultar más persistente y que las ganancias de productividad podrían materializarse más rápido de lo supuesto.