Para Fobia, seguir compartiendo escenario significa también reencontrarse con los amigos con quienes aprendieron a hacer música. A las puertas de dos conciertos en el Palacio de los Deportes, la banda conversó con El Universal sobre los vínculos que la sostienen después de casi 40 años, entre diferencias, separaciones y nuevos encuentros.

Paco Huidobro recuerda que, mientras otros conocidos viajaban por Europa, él y sus compañeros preferían dedicar tiempo a los ensayos y a estar juntos. Cha describe esa cercanía como un lazo familiar: los proyectos individuales y la participación en otras bandas no han borrado la confianza que construyeron.

Esa historia comenzó sin un disco como objetivo. Los cinco eran amigos que disfrutaban tocar y aprendieron juntos a manejar sus instrumentos. Con los años, la relación cambió y atravesó momentos difíciles, pero encontraron maneras de volver a colaborar. Para Iñaki Vázquez, hoy existe una responsabilidad compartida de renovar la propuesta cada vez que la presentan al público.

La banda también reivindica los rasgos poco convencionales de su música. Huidobro sostiene que conservar esa identidad ha sido una prioridad, incluso frente a las comparaciones comerciales con otros grupos. Más que adaptar su historia a expectativas ajenas, Fobia ha buscado proteger aquello que sus integrantes reconocen como propio.

El paso del tiempo también forma parte de la conversación: todos están en sus cincuenta y miran de otra manera experiencias que antes resolvían con una broma. En ese recorrido, Cha destaca el respaldo de quienes crecieron escuchándolos y de los más jóvenes que recién los descubren. A ese público atribuye buena parte de la continuidad del grupo y la posibilidad de ofrecer estas dos noches de música.

Fuente: El Universal. Redacción: Positiva+ Canal.