El Monumental ha devuelto un poco a Lionel Messi y se detuvo para aplaudir al capitán de Argentina. En el minuto 10 del partido de su despedida ante Benín, el árbitro frenó el juego y el estadio entero se puso de pie.
No fue un párate improvisado: estaba previsto, en homenaje al dorsal que el rosarino llevó durante más de dos décadas con la camiseta argentina.
Desde las tribunas bajó una ovación cerrada, con el “Olé, olé, olé, Messi, Messi” marcando el ritmo, mientras los fuegos artificiales volvían a encender el cielo de Núñez.
En el césped, la escena se completó con un gesto que cruzó la cancha. Los compañeros de la Selección rodearon al capitán y se sumaron al aplauso; del otro lado, los jugadores de Benín se acercaron a saludarlo y también lo ovacionaron.
Messi levantó los brazos, agradeció y se quedó unos segundos mirando las plateas. En un palco, Antonela Roccuzzo, Celia Cuccittini y los hijos del 10 se unieron a la ovación. Por casi dos minutos, el partido dejó de ser un amistoso y el Monumental se rompió las manos por su última gran figura.
Messi lloró en su último himno con Argentina
Antes de que la pelota empezará a rodar, el protocolo ya había dejado una imagen difícil de olvidar. Con el estadio repleto y el himno de Argentina, Lionel Messi intentó contenerse, pero no pudo del todo.
Las cámaras lo encontraron con los ojos húmedos, la mirada baja y las lágrimas asomando, en un llanto breve pero imposible de disimular.
No fue un desborde largo. Fue ese quiebre corto, casi contenido, que igual alcanzó para recorrer las pantallas: el capitán, de 39 años, en su última formación con la Albiceleste, sin poder sostener del todo la emoción.
Desde la banca, Lionel Scaloni también se quebró durante la entonación. El Monumental, que minutos después iba a aplaudirlo en el minuto 10, ya había visto al 10 llorar antes del pitazo inicial.



