Gary Medel es uno de los futbolistas más emblemáticos de la Generación Dorada, y un emblema para Universidad Católica, pero antes de ser un futbolista profesional, el Pitbull se formó chuteando en las calles de Conchalí.
Su historia ha llamado la atención incluso de HBO Max, quienes ya trabajan en un documental sobre la trayectoria del deportista, y en conversación con LUN, el zaguero abrió su corazón y recordó su infancia.
“Fui muy feliz. En mi casa vivían 37 personas, pero todos éramos muy unidos, y mis viejos se preocupaban de darnos todo lo que pudieran pese a las dificultades”, señaló el bicampeón de América.
Además, recuerda con chispesa: “yo de cabro chico era un pinganilla que andaba en una bicicleta vieja y peloteaba con mis amigos”. “Conseguí ser lo que soy porque tuve cabeza, hambre y sueños”, agregó.
Sigue cerca de su gente
A sus 39 años, el Pitbull ya va de vuelta en el mundo del fútbol. Tras vivir años en el extranjero, ahora nuevamente reside en la capital, y si bien ahora vive en una casa mucho más grande, no se olvida de los suyos, a quienes visita todas las semanas.
“Mi barrio era mi mundo. Y lo sigue siendo. Hoy vivo en el barrio alto, con lujos, pero una vez a la semana voy a Conchalí a ver a mis tías que venden empanadas y papas fritas y nos juntamos a tomar once y a jugar a las cartas”, confesó.
“También me junto con mis amigos a pelotear un rato o a conversar. ¿Cómo puedo decir que no fui feliz ahí?”, cerró Gary Medel.





