¿Qué pasa cuando un diseñador deja de mirar las tendencias para mirar su propia tierra? En el caso de Gilberto Brizuela, la respuesta llegó hasta París: una colección masculina construida a partir de la arquitectura, la piedra, la luz y las atmósferas de Guanajuato.
Este 29 de septiembre, el diseñador mexicano presentó Sacré Écho, su nueva propuesta para Primavera-Verano 2027, como parte de las actividades de Paris Fashion Week. Fueron 35 piezas en las que los templos y catedrales de su estado natal dejaron de ser únicamente una inspiración visual para convertirse en proporciones, texturas, materiales y detalles de sastrería.
¿Cómo se convirtió Guanajuato en una colección de moda?
Para construir Sacré Écho, Brizuela investigó distintos recintos sagrados de Guanajuato y observó sus muros, columnas, formas arquitectónicas y materiales, pero también aquello que no necesariamente se puede tocar: la luz, el silencio y la sensación que producen estos espacios.
Esa investigación llegó a la ropa a través de volúmenes, estructuras, relieves y aplicaciones que recuerdan a la arquitectura del estado. La piedra, además, tuvo un papel particular dentro del proceso creativo: algunas piezas incorporan elementos pétreos como parte de la propuesta de sastrería.
La colección también juega con una paleta que parte de los tonos característicos de Sereno del Sordo, firma con la que Brizuela desarrolla su trabajo: negro, gris, plata y oro. A ellos se suman rosas pálidos, verdes, azules y terracotas para Primavera-Verano 2027.
Hay, además, bordados, pedrería, detalles metálicos y desarrollos textiles que llevan el trabajo artesanal al centro de la propuesta. Algunas de las piezas de la colección requirieron hasta 3 mil horas de elaboración, de acuerdo con información previa compartida por la firma.
Es una manera de entender la moda masculina desde otro lugar: la ropa no solamente viste el cuerpo, también puede contar de dónde viene quien la crea.
Sacré Écho también habla de una nueva masculinidad
Aunque la arquitectura de Guanajuato es el punto de partida, Sacré Écho no se queda en el patrimonio. Brizuela también propone distintas maneras de entender la masculinidad a través de la sastrería contemporánea.
Por eso, la colección reúne modelos con diferentes personalidades y capítulos visuales, mientras que el trabajo artesanal de Sereno del Sordo aparece en piezas personalizadas y de elaboración especial. Bordados, pedrería y textiles intervenidos hacen que el traje masculino se aleje de una idea única de formalidad.
La presentación tuvo lugar en el Institut National des Jeunes Aveugles, un espacio parisino que permitió establecer otro diálogo arquitectónico: el patrimonio de Guanajuato frente a un recinto histórico de París. La elección del lugar no fue simplemente escenográfica; desde el concepto de la colección, el espacio forma parte de la historia que Brizuela quería contar.
Y hubo también un componente mexicano detrás de la pasarela. Entre los modelos estuvo Alejandro Silva, quien llegó a París a través de Be My Model Paris 2026, convocatoria impulsada en México por el propio proyecto.
Para Brizuela, esta participación tenía un propósito que iba más allá de presentar sus propias prendas: abrir una puerta para nuevo talento mexicano.
Así, Gilberto Brizuela regresó a Paris Fashion Week con una colección que no necesitó recurrir a símbolos mexicanos evidentes para hablar de identidad. En Sacré Écho, México aparece en la piedra, en los oficios, en la arquitectura y en la paciencia necesaria para construir cada pieza.
Y quizá ahí está lo más interesante de esta propuesta: Guanajuato no llegó a París como postal turística. Llegó convertido en lenguaje de moda.
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