París.— El gobierno francés multiplicó ayer los gestos para tratar de frenar la protesta estudiantil, con fechas concretas para presentar medidas que respondan a sus reivindicaciones o la prohibición del uso de granadas aturdidoras por las fuerzas del orden, pero las organizaciones estudiantiles reclaman compromisos tangibles y se preparan para una nueva jornada de manifestaciones este jueves.
En una comparecencia desde la sede del gobierno a última hora de la tarde de este miércoles, el primer ministro, Sébastien Lecornu, se comprometió a presentar a finales de octubre sus primeras medidas para responder al malestar y la angustia de los jóvenes, que “no surgen de la nada”, reconoció, y aseguró que las fuerzas de seguridad no tienen órdenes del Ejecutivo de enfrentarse a los estudiantes. Desde ayer, queda suspendido el uso de granadas aturdidoras.
Lecornu apeló a la vez al “patriotismo” de las distintas fuerzas políticas para aprobar los presupuestos del Estado para 2027, que contemplan un ajuste de 54 mil millones de euros para reducir el déficit público a 5% del PIB. Defendió la necesidad de tener un presupuesto antes de las presidenciales, previstas para la próxima primavera.
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