Los titulares de la prensa brasileña fueron categóricos. “Vecinos aíslan a Lula en el debate sobre crimen organizado en la ONU”, escribió este miércoles Gazeta do Povo, mientras que Poder 360 destacó que el “gobierno de Lula se queda fuera del bloque de 15 países liderados por EE.UU. para contener al PCC y al Comando Vermelho”.
“El gobierno brasileño aún está evaluando el contenido del comunicado emitido este martes por la alianza Escudo das Américas. En el documento, países con administraciones de derecha en América Latina adhieren a la decisión estadounidense de designar a grupos criminales como el PCC (Primeiro Comando da Capital) y Comando Vermelho como organizaciones terroristas”, detalló el diario Folha de Sao Paulo sobre la decisión de 14 países de América Latina y el Caribe, que al margen de la asamblea General de la ONU y siguiendo a Estados Unidos, declararon a 24 organizaciones criminales de la región como “narcoterroristas transnacionales”, anunciando sanciones contra estas.
Según el periódico paulista, Brasil fue “tomado por sorpresa” por la declaración de los miembros del Escudo de las Américas, al tiempo que el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva “intentaba rebajar” la decisión de los países latinos contra los grupos criminales brasileños.
“La diplomacia brasileña desconocía la posibilidad del documento y fue tomada por sorpresa por la declaración emitida al margen de la Asamblea General de la ONU en Nueva York. Todo ocurrió por la tarde, después de los discursos de los presidentes Lula y Donald Trump”, aseguró Folha.

El medio destaca que “la iniciativa también llama la atención por el momento político”. “La declaración cuenta con el apoyo de un grupo de países con gobiernos alineados con Trump y se produce apenas unas semanas antes de las elecciones brasileñas, en un período de tensión en las relaciones entre Brasilia y Washington”, apunta.
Los países firmantes de la declaración, miembros del Escudo de las Américas, una alianza de naciones con gobiernos conservadores creada por la administración Trump, son Argentina, Bolivia, Colombia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Trinidad y Tobago.
Al respecto, Folha destaca: “Todos ellos son, en mayor o menor grado, aliados de Trump. En su discurso durante la reunión en la ONU, el republicano lo mencionó claramente y colocó su apoyo a estos presidentes como fundamental para que sean elegidos”.
“Apoyé a algunos de ustedes y obtuvimos grandes victorias electorales”, dijo. “Creo que mi resultado es de nueve victorias en nueve disputas: todos los que apoyé ganaron. Estamos ganando mucho. Estoy con ustedes hasta el final y haré todo lo que esté en mi poder”.
Algunos de estos países, como Argentina y Paraguay, ya consideraban grupos terroristas al PCC y al CV, medida que el gobierno de Lula rechaza, consignó Gazeta do Povo. La semana pasada, la administración Trump, en un informe al Congreso estadounidense, acusó a Brasil de “no haber logrado confrontar” a los dos grupos criminales brasileños.
De hecho, Folha señaló que un sector que habló con reservas al informe dijo “no estar sorprendido por la decisión” y considera que los “efectos secundarios se reducen”. “Mencionan, por ejemplo, al presidente de Argentina, Javier Milei, quien solía referirse a organizaciones de este tipo como narcoterroristas, y lo que llaman el servilismo de estos países hacia Washington. Y dicen que la preocupación existente es el uso de la fuerza en la región, algo que no depende de la nueva declaración”.
Lula afirmó el 29 de mayo pasado, que el gobierno brasileño pretendía combatir internamente el crimen organizado y que no aceptaría intervenciones internacionales, tras el anuncio de Estados Unidos de clasificar a las facciones criminales locales como organizaciones terroristas extranjeras.
Un día antes, el Departamento de Estado norteamericano, encabezado por Marco Rubio, había anunciado que clasificaría como terroristas a las facciones brasileñas Comando Vermelho (CV) y Primeiro Comando da Capital (PCC).
Según recuerda el medio G1 de Globo, “esta fue la primera vez que Lula comentó sobre el tema. En un discurso durante un acto en Sergipe, el petista defendió la soberanía del país. Dijo: ‘No aceptamos que nos traten como a niños’ o como a una ‘republiqueta’”.
Minutos antes del discurso, el Palacio de Planalto había difundido una nota reforzando las acciones del gobierno en el combate al crimen organizado. El texto afirma que es “deplorable” que “una vez más miembros de la familia Bolsonaro viajen a Estados Unidos para defender la intervención extranjera en Brasil”, como ya hicieron con los aranceles.
“La soberanía nacional es innegociable. Brasil rechaza cualquier forma de injerencia externa en sus asuntos internos. Quienes definen cómo se clasifica y combate el crimen en Brasil son los brasileños, con sus instituciones, sus leyes y sus fuerzas de seguridad”, concluyó la declaración.
“No necesitamos portaaviones que vigilen nuestras aguas”
Folha de Sao Paulo puso de relieve que la clasificación de organizaciones criminales como terroristas impregnó los discursos de Trump y Lula en la ONU, “en medio de una mayor presión estadounidense sobre los países de la región para que supuestamente endurecieran la lucha contra el crimen organizado”.
En su discurso, Lula refutó las acciones militares de Estados Unidos contra grupos criminales en Brasil y envió mensajes a Trump. “No necesitamos portaaviones que vigilen nuestras aguas. Necesitamos cooperación para detener el flujo de armas y dinero que alimenta el crimen. Éste es el espíritu de la propuesta que entregué personalmente al presidente los Estados Unidos”, dijo el mandatario brasileño, quien luego afirmó que Brasil está haciendo su parte para enfrentar a estos grupos.
“En 2025, llevamos a cabo la mayor operación contra el crimen organizado en la historia de Brasil. Batimos récords de incautación de drogas y bienes y recursos ilícitos. Nos enfrentamos a todos los niveles de criminalidad, incluidos los magnates criminales. La Ley Antifacción que acabamos de aprobar impone penas más altas al crimen organizado que las previstas para el terrorismo”, afirmó Lula.
Por su parte, en su discurso, Trump citó como ejemplo la captura en enero del entonces presidente venezolano Nicolás Maduro, acusado por Estados Unidos de narcoterrorismo. “Todos ustedes han escuchado que nuestras acciones en Venezuela son prueba de que Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas a Estados Unidos ganen terreno en ningún lugar del hemisferio occidental. Y, si es necesario, usaremos nuestro poder militar incomparable para asegurar los intereses nacionales vitales de Estados Unidos”, dijo el mandatario republicano.

“Cuando asumí el cargo, designé a los carteles de la droga como organizaciones terroristas extranjeras y activé a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos para eliminarlos. Los carteles son el Estado Islámico del Hemisferio Occidental”, insistió el inquilino de la Casa Blanca. “Al igual que el Estado Islámico, hay que matarlos, prohibirlos o detenerlos como combatientes enemigos sin posibilidad de liberación, que es exactamente lo que estamos haciendo”, advirtió.
“Por lo tanto, hoy hago un llamado a todas las naciones del Escudo de las Américas para que designen formalmente a los narcoterroristas como amenazas comunes a la estabilidad y apliquen sanciones severas contra las 24 organizaciones terroristas extranjeras designadas por Estados Unidos”, dijo Trump.
“Hasta que llegué, nadie asignaba nada. Ustedes estaban por su cuenta. Pero ahora ya no están más solos”, añadió.
En la declaración, apunta CNN Brasil, los países del Escudo de las Américas declararon su intención de firmar una solicitud conjunta al Presidente del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) para solicitar una reunión de consulta sobre la creación de un Órgano de Consulta bajo los artículos 6 y 13 del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (Tratado de Río).
De ser convocada la reunión, los países pretenden participar a nivel ministerial para discutir la adopción de una resolución que promueva y facilite acciones colectivas contra las organizaciones narcoterroristas, indicó el medio, destacando que los miembros del Escudo de las Américas que actualmente no son partes del Tratado de Río han declarado su apoyo a la iniciativa y han manifestado que pretenden contribuir de conformidad con sus respectivas obligaciones legales.
La alianza, también conocida como la “Coalición de las Américas contra los Carteles”, comenzó con 12 países miembros y ahora cuenta con 19 miembros. Según CNN Brasil, funciona principalmente mediante el intercambio de inteligencia y operaciones militares conjuntas. El modelo adoptado se inspiró en acciones llevadas a cabo anteriormente por Estados Unidos contra embarcaciones sospechosas en el Caribe y el Pacífico.
Además de las operaciones coordinadas, tres países ya acordaron permitir el estacionamiento de tropas estadounidenses en suelo latinoamericano: Colombia, Ecuador y Paraguay. Se dice que otros países de la región están en proceso de negociar acuerdos similares con Estados Unidos, indicó la cadena de televisión.





