Las tensiones geopolíticas, especialmente la guerra en Medio Oriente, ha disparado los precios del petróleo a niveles no vistos desde la invasión rusa a Ucrania. Y este salto se ha visto reflejado especialmente en el valor del diésel cuya alza es aún más pronunciada que las de las bencinas.
El diésel es clave porque funciona como el motor principal de la economía real y la cadena de suministro global. Las malas noticias es que el precio que coqueteó con los US$ 120 por barril (más que el crudo Brent) podría mantenerse alto durante todo 2027, según Goldman Sachs.
A juicio del banco, una capacidad de refinación restringida tendrá que convivir con un consumo en recuperación, en momentos en que gobiernos y empresas reconstruyen sus inventarios agotados.
“Necesitamos mantener los precios de los productos lo suficientemente altos como para que cierto nivel de destrucción de demanda continúe el próximo año”, dijo Nikhil Bhandari, codirector de investigación de recursos naturales para Asia-Pacífico de Goldman, en el programa “Squawk Box Asia” de CNBC.

Para el banco, un diésel caro es necesario para evitar que la demanda, a medida que se recupera, sobrepase la capacidad de unas refinerías ya exigidas.
El diésel y la gasolina son derivados del petróleo crudo, y sus precios suelen fluctuar al mismo ritmo que los del petróleo. Sin embargo, se refinan a partir de crudos de distinta calidad y en diferentes lugares del mundo.
De acuerdo a GlobalPetrolprice, la producción de diésel es mayor con los crudos más pesados y ácidos que se encuentran en Oriente Medio, Rusia, Canadá y Latinoamérica, mientras que la de gasolina es mayor con los crudos más ligeros y dulces que se encuentran principalmente en las cuencas de esquisto de Estados Unidos, el Mar del Norte y África Occidental.
Goldman proyecta que los márgenes de refinación (crack spreads) globales del diésel y del combustible de aviación, es decir, el premio que los productos refinados obtienen sobre el crudo, promediarán más de US$ 40 por barril en 2027, más del doble de su nivel usual, de alrededor de US$ 20.

Ello, pese a que la entidad espera que el Brent se estabilice en torno a US$ 80 por barril, a medida que los flujos de crudo por el Estrecho de Ormuz se normalicen gradualmente.
“Si hay algún repunte de la demanda el próximo año, creemos que el sistema global de refinación tendrá que alcanzar la tasa de utilización más alta que hemos visto en las últimas dos décadas”, afirmó Bhandari.
En Chile, el precio del diésel ha subido de manera importante desde el estallido de la guerra en Medio Oriente. La ENAP anunció que los precios del diésel experimentarán un aumento de $ 95 y, de acuerdo a Bencinas en Línea, el valor ya promedia los $ 1.496.
Refinerías bajo presión
Goldman espera que 2026 sea otro año de “crecimiento negativo de la capacidad de refinación”, con una contracción de cerca de 300.000 barriles diarios fuera de China.
En su informe global “Refining Super Cycle”, publicado el 21 de septiembre, el banco estimó que los inventarios de productos podrían cerrar 2026 por debajo del nivel más bajo de días de suministro registrado desde 2015.
A eso se suma, según Bhandari, que alrededor de 2 millones de barriles diarios de capacidad de refinación en Medio Oriente siguen fuera de operación, mientras que las instalaciones dañadas en Rusia han restringido aún más la oferta de diésel.
El analista agregó que las refinerías de Estados Unidos, que han operado a tasas elevadas para compensar la menor capacidad global, tendrían que someterse a mantenciones postergadas que reducirán temporalmente su procesamiento.
De acuerdo con CNBC, tampoco se espera que la recuperación de las exportaciones de crudo del Golfo mejore de forma sustancial la disponibilidad de refinados, ya que los envíos de diésel, gasolina y combustible de aviación siguen restringidos.




