En La Habana se derrumban cerca de mil edificios cada año. Los vecinos rescatan ladrillos y vigas de los escombros para apuntalar sus casas, que muchas veces están por caer. Con esa imagen de fondo, el Grupo de Trabajo de Harvard sobre el Futuro de Cuba publicó un informe que describe una crisis que, aseguran sus autores, “pone en peligro la existencia misma de la nación”.
El documento, impulsado por el Programa de Estudios Cubanos de Harvard y el Instituto de Investigación Afrolatinoamericano de esa universidad, reúne a 13 participantes, entre ellos Alejandro de la Fuente, Tania Bruguera, Rafael Rojas, Roberta Lajous y el activista Manuel Cuesta Morúa.
El derrumbe
Entre 2019 y 2024 el PIB cubano cayó 11%. En el mismo periodo, la producción agrícola se desplomó 58% y la azucarera, antes emblema del país, 87%. La producción de carne de cerdo bajó 97% entre 2017 y 2024, la de arroz 75% y la de frijoles 80%. Hoy Cuba importa más del 70% de sus alimentos.
Según una encuesta del Observatorio Cubano de Derechos Humanos citada en el texto, ocho de cada diez personas se saltan una de las tres comidas del día. La canasta básica cuesta entre 10 y 15 veces el salario medio.
El país, además, se está quedando sin gente. Entre 2013 y 2024 salieron más de tres millones de personas, frente a los 11.1 millones que registró el censo de 2012. Las mujeres son el 57% de quienes emigran, la mayoría en edad de tener hijos. Desde 2020 mueren más cubanos de los que nacen, y una de cada cuatro personas tiene más de 60 años.
La salud, que durante décadas fue el orgullo de la Revolución, aparece como uno de los puntos más delicados. En 2022 el Estado recibió más de 4 mil 800 millones de dólares por vender servicios médicos en el extranjero. Ese mismo año invirtió 63 millones en salud y asistencia social. Entre 2021 y 2024 el número de médicos cayó 29% y el de enfermeras 17%. El dengue y otras enfermedades se propagan entre la basura que nadie recoge.
Mientras tanto, el gobierno siguió construyendo hoteles. En 2024 la inversión en turismo fue 14 veces mayor que la destinada al campo y 11 veces mayor que la de salud, asistencia social y educación juntas. Aun así, la ocupación hotelera apenas llegó a 23%, y en 2025 visitaron la isla 1.8 millones de turistas, menos de la mitad que en 2019.
El factor Trump
El informe no exime a Washington. Tras la salida forzada de Nicolás Maduro del poder en Venezuela, Donald Trump emitió en 2026 dos órdenes ejecutivas contra La Habana. La primera, de enero, amenazó con aranceles a cualquier país que venda petróleo a Cuba. La segunda, de mayo, sancionó a funcionarios, a sus familiares y al presidente Miguel Díaz-Canel y su esposa.
Los autores califican el efecto de “devastador”. Desde enero sólo ha llegado un barco petrolero, procedente de Rusia, y los apagones duran unas 20 horas diarias. Sherritt, Meliá, Iberostar y Barceló, entre otras, se retiraron o cortaron operaciones. El texto señala una contradicción: Estados Unidos ofreció 100 millones de dólares en ayuda humanitaria para aliviar efectos que sus propias sanciones agravaron.
Represión y opacidad
Para el grupo, el problema de fondo es político. El 95% de los encuestados por el Observatorio califica como negativa o muy negativa la gestión del gobierno. Prisoners Defenders contabilizaba más de mil 300 presos políticos al cierre de junio de 2026, y Cuba tiene la segunda población carcelaria por habitante más alta del mundo, solamente detrás de El Salvador.
Uno de los pasajes más delicados apunta a las negociaciones con Washington. Según el informe, en ellas han participado miembros de la familia Castro sin cargo oficial conocido, como el coronel Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro. Lo vincula con
GAESA, el conglomerado militar que controla turismo, remesas y finanzas sin rendir cuentas. El Departamento de Estado le atribuye 20 mil millones de dólares, 14 veces el presupuesto nacional de 2026, aunque los autores advierten que esa cifra no puede verificarse de forma independiente.
En ese sentido, el grupo propone una salida pacífica y que el gobierno cubano la realice. El primer paso sería una amnistía general para los presos políticos. A cambio, Washington debería levantar las sanciones y apoyar la estabilización económica.
Después vendrían la derogación de los decretos que censuran a artistas y usuarios de internet, el fin de las prohibiciones para entrar y salir del país, la reincorporación de Cuba a los organismos financieros internacionales y, a mediano plazo, una nueva asamblea constituyente.
“Construir ese consenso no será fácil”, concluye el texto. “Pero para Cuba y los cubanos, es simplemente la única opción”.




