Desde el primer día de la invasión rusa, artistas, ciudadanía, directores de museos y coleccionistas de arte en Ucrania se volcaron a la protección de su legado artístico y cultural y arriesgaron sus vidas con el firme propósito de salvarlo de la pretensión de Putin de arrasar con él, borrarlo del mapa y desparecerlo de la historia.

Al menos 120 museos y galerías en Ucrania y más de 480 mil obras de arte han resultado gravemente dañados desde que inició la invasión. Y no se trata de daños colaterales, sino de objetivos puntuales. Muchos museos quedaron vacíos, otros fueron incendiados y robados. Desde el saqueo de arte de los nazis, el de Rusia a Ucrania es el más grande en la historia reciente de Europa.

El documental War on Art (Guerra contra el arte) cuenta esta historia. Todo empezó cuando Andrzej Miekus, el director de cine polaco, residente en Berlín, leyó un titular en el New York Times: “El arte ucraniano quedó bajo tierra”. Y es que, desde el 24 de febrero de 2022, los museos ucranianos desparecieron de Google Maps y “el arte pasó a la clandestinidad”. Viajó al país en guerra en 2024 y lo que documentó fue no sólo la destrucción de centros culturales, sino la heroica labor de personas voluntarias que, en plena invasión, decidieron ocultar colecciones públicas y privadas.

Primero escondieron su legado, durmiendo durante días en los sótanos de los museos a donde, en total sigilo, llevaron las colecciones y las embalaron. Increíble la hazaña en el Museo Janenko de Kiev cuando, en 2023, lograron evacuar 16 de los iconos bizantinos más importantes de la antigüedad para trasladarlos hasta el museo de Louvre en París, donde se exhibieron en 2024 y permanecen a resguardo.

Insólito el episodio del acervo del Museo Nacional de Arte de Ucrania en la misma ciudad. Con el afán de mostrarle al mundo lo poderosa que fue y es la expresión plástica ucraniana, a pesar de la destrucción estalinista, en pleno 2022, durante el momento más peligroso y a bordo de dos tráileres, las 50 obras más importantes de la colección lograron cruzar la frontera, llegar a Polonia y después a Madrid para exhibirse en el Museo Thyssen Bornemisza e iniciar su itinerancia por varias ciudades europeas con el título En el ojo del huracán. Vanguardia en Ucrania 1900-1930.

Andrzej y su equipo recorrieron los grandes museos, como el de Arte en Jerson, donde, en cuatro días, soldados rusos vaciaron las salas. O el Nacional de Historia en Járcov, donde cinco personas en 10 días movieron 12 mil piezas de un quinto piso a los sótanos y además ayudaron a todos los museos de la región, como el Nacional de Literatura, y salvaron todo antes de la explosión del 30 de marzo de 2022. Pero también están los pequeños museos locales. Y las historias de artistas como la que hizo un diario ilustrado de la guerra desde una bodega, o la que convierte piedras en esculturas en forma de pan para exhibirlas (han ido ya a 50 museos del mundo) y venderlas en apoyo a su país, o la familia que rescató y trasladó al Museo Pompidou, 70 obras de Fedyr Tetyanych.

En entrevista por videollamada, Miekus destaca la creatividad de la gente en Ucrania para proteger su legado y luego mostrarlo al mundo. Su documental recorre desde 2025 festivales y museos. Ojalá llegue a México y pueda escucharse aquí la voz de quienes salvan al arte para salvar al país. A Nikita Kadan: “El arte puede llevar la guerra a los museos, para contar la historia en tiempo real y hacerla presente”. O la de Alevtina Kakhidze: “La memoria humana es limitada, por eso necesitamos a la cultura, al arte, a la literatura, para dejar claridad sobre la historia”.

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