Estos días, luego de atestiguar algunas designaciones a las coordinaciones estatales del voto, se propagó una ligera tensión por algunos comentarios que hicieron quienes participaron en la encuesta que aplicó la dirigencia nacional de Morena. Podemos decir que eso, hasta cierto punto, es una acción inevitable, sobre todo en un movimiento donde el derecho a disentir se aplica al pie de la letra. De hecho, eso no ha escalado como para que el CEN, a través de Citlalli y Ariadna, intervenga para subsanar cualquier herida.

Incluso da la impresión de que está llegando ese proceso de asimilación que se capta a través de los posicionamientos o, de plano, de los encuentros cara a cara que se están llevando a cabo con los diferentes liderazgos. Quizá por eso se han ido diluyendo paulatinamente esas fuertes tensiones que llegaron a cimbrar un poco al lopezobradorismo.

Rasgos como ese, desde los tiempos de Andrés Manuel López Obrador, podían captarse en la antesala de la toma de decisiones. Más allá de eso, luego de que siempre se ha privilegiado el diálogo, termina por imponerse la razón, pero sobre todo el respeto por lo que el pueblo decide. Podemos decir que, con mucha precisión, estamos en presencia de una competencia justa. La encuesta, por ejemplo, es el mejor mecanismo para disipar dudas. Precisamente allí, con instrumentos científicos y metodológicos, los órganos colegiados logran captar el pulso ciudadano. Es, por lo tanto, un ejercicio crucial para subsanar heridas y, de paso, aceitar la maquinaria ahora que, con antelación, la organización y la avanzada son cruciales para encontrar el éxito que se fijó en la coalición Seguimos Haciendo Historia.

Apuntando a la unidad, como una de las principales tareas que se delegan en la coordinación, está propiciar las condiciones para que todos los liderazgos se sumen luego de hacer una evaluación minuciosa y un control de daños. Una de las poderosas razones, con la madurez que se necesita, es no encontrar indicios de alguna fractura. A la par de ello, hecha una realidad, está constituir un equilibrio a sabiendas de los reacomodos que habrá y de la correlación de fuerzas. Habiendo esas inercias, desde luego, los coordinadores tendrán que mostrar esa sagacidad para maniobrar, lo mismo que para tomar decisiones. La figura del coordinador, en ese armazón, resultará ser el perfil que toma el control total para que existan consensos y acuerdos en los espacios de participación que se irán cubriendo, máxime porque se renovarán alcaldías y diputaciones locales.

Entonces, a cada paso que dan los coordinadores, queda una lectura muy amplia que no podemos perder de vista. El propio curso de las designaciones, luego de oficializar la entidad de Guerrero, provocó un intercambio de posicionamientos. No fue fácil ir resarciendo a los descontentos, mayormente cuando algunos amagaron con un ejercicio de manifestación. De hecho, no se llegó a ese escenario y, por ende, hemos visto la mano de Beatriz Mojica para ir encauzando el camino de la unidad. Siendo así, reconocen que la decisión del pueblo es irrevocable. Así lo sostiene el CEN y, por ende, la voz de la propia presidenta en conferencias matutinas. Fiel a esa costumbre, aludiéndolo de otra forma, Sheinbaum siempre ha mencionado que en la democracia mandan las mayorías. Eso, de cierta forma, legitima aún más las designaciones que acabamos de ver hace algunos días.

Todo eso requiere, ya lo dijimos, mucha madurez y experiencia, mayormente para impregnar una huella y un estilo propio que habrá de ser la bandera. Inclusive, a lo que se aspira es a llegar lo más fortalecidos. Beatriz Mojica, por ejemplo, está apostándole al diálogo permanente. Aquí, incluso, entra el liderazgo de la senadora con licencia. Hace un par de días, en medio de este calor por las designaciones, la legisladora con licencia se reunió con Félix Salgado Macedonio. Siendo así, podemos decir que una de sus tareas se está cumpliendo a cabalidad. Al expresar que no hay heridas ni mucho menos fracturas, esa reunión podemos calificarla como la más sustancial. Quienes son muy observadores ante las circunstancias, viéndolo de esa forma, pueden calificar la reunión como el punto de arranque para revalidar el triunfo en las urnas. Es, ni más ni menos, la peculiaridad de arrancar con el pie derecho, eso sí, sin pasar por alto que todavía queda mucho camino que recorrer.

Mientras eso suceda, quedando lo suficientemente claro, es que no habrá nada que pueda sustituir la decisión que tomó el pueblo de Guerrero. Muchos dicen que la coordinación no significa la candidatura a futuro. Es como si alguien dijera que no se respetará la decisión del grueso de la población. Cada uno actúa conforme a sus estrategias; sin embargo, no hay poder humano ni político que le quite de las manos la estafeta a Beatriz Mojica. Ella, independientemente de las voces aisladas de inconformidad, será la representante de la izquierda y, en esa lógica, la futura gobernadora de Guerrero. Nos basamos en esa concepción luego de estudiar las metodologías que, con antelación, anuncian un tsunami morenista.