La guerra entre Rusia y Ucrania, iniciada en 2022, o en 2014 si se considera desde la ocupación rusa de Crimea, continúa sin tregua aparente. A pesar de los supuestos intentos por parte de Kiev y Moscú de buscar la paz, el conflicto se recrudece. Como se sabe, aquella región de Europa es una de las más frías del continente, y los drones y misiles rusos han destruido numerosas plantas de electricidad, por lo que millones de ucranianos deberán pasar los meses que vienen en un nuevo escenario marcado por la desolación y las bajísimas temperaturas.
Hace un par de dias el presidente Volodimir Zelenski declaró que las unidades de defensa ucranianas no habían recibido a tiempo las alertas de sus aliados contra los misiles rusos que se aproximaban a su territorio. Fue, en resumen, una denuncia en contra el presidente Donald Trump de limitar de nuevo el apoyo otorgado para la contención del ataque ruso. Si bien es verdad que los contraataques ucranianos han golpeado duramente dentro de Rusia, la desproporción de fuerzas continúa favoreciendo a Vladimir Putin y a su régimen despótico.
Trump, por su parte, sobremanera preocupado por los resultados de las elecciones intermedias del mes que viene, pretende “terminar” el conflicto con una rendición incondicional de Ucrania, en una eventual afrenta indignante para los soldados y civiles ucranianos que han perecido a lo largo de cuatro años. Más motivado por “colgarse la medalla de la paz” que por ofrecer un respiro a los ciudadanos de ese país, pretende hacer que Zelenski doble las manos y acepte las condiciones inaceptables impuestas por Putin.
Los analistas más pesimistas apuntan hacia las intenciones del presidente ruso de reconstruir el antiguo imperio sovietico, con Ucrania incluida, mientras que otros señalan que Zelenski se verá obligado, más temprano que tarde, a aceptar las condiciones rusas. En medio del caos, y ante la evidencia de la probabilidad real de perder ambas cámaras del Congreso, a Trump y a los suyos les urge cantar una victoria internacional, más viable en el frente ucraniano que en la desastrosa guerra con Irán, con el propósito de tener algo que vender al electorado estadounidense con miras a los comicios.






