El bochornoso episodio vivido en la vuelta de formación del Gran Premio de Bahréin en Malasia generó diversas críticas tanto del lado del público como también desde el lado de los pilotos, incluido uno de los que se vio afectado en la arrancada.

La falla informática que dejó a tres coches propulsados con motores Ferrari arrastrándose en el asfalto mojado de Sepang no solo forzó la intervención de la FIA, sino que provocó duras críticas por parte de Lewis Hamilton, quien no dudó en ridiculizar el nivel de sofisticación y los fallos de las nuevas unidades de potencia de la categoría.

Durante la rueda de prensa posterior a la competencia, la tensión se transformó en ironía cuando Max Verstappen y Hamilton compararon la escena de los monoplazas avanzando a paso de rueda con una exhibición de vehículos de juguete con baterías.

"Tuvimos la misma velocidad. Tuve que pararme en la pista, apagar el coche, el motor y volver a arrancarlo. Nunca me había pasado algo así", dijo Hamilton, visiblemente descolocado tras haber cruzado la meta en la tercera posición.

El piloto neerlandés de Red Bull secundó la postura del británico, recordando el evento de exhibición con coches de plástico a batería celebrado meses atrás en Silverstone:

"Estos motores son tan complicados y tienen tanto software implementado... Fue como la carrera de Lego", ironizó Verstappen. "En un momento dado íbamos cinco en paralelo en la recta porque no entendíamos qué estaba pasando. Luego vi a otros ocho coches arrastrándose todavía, y te vi a ti (Hamilton) arrastrándote solo. Eso no es lo que quieres para el deporte".

La desazón no fue exclusiva de los líderes de la parrilla. Desde el garaje de Mercedes, George Russell respaldó las quejas tras verse obligado a abandonar por una avería mecánica posterior, sentenciando que la imagen ofrecida "no se sintió muy de F1".

Las críticas apuntan directamente a la abrumadora complejidad reglamentaria introducida esta temporada, donde la dependencia entre el motor de combustión y la gestión eléctrica al 50% ha generado comportamientos impredecibles en pista que empañan el espectáculo global.