La reconocida escritora estadounidense Alyson Richman entregó detalles sobre su novela más reciente, “El coleccionista de historias” (Editorial Planeta), un libro que aborda la historia de un joven coleccionista de libros que murió en el hundimiento del Titanic.
La autora de novelas como “El hijo del tallador de máscaras”, “Las horas de terciopelo” y “El jardín italiano” visitó Chile por primera vez y conversó con el diario pop sobre sus obras, la ficción histórica y su libro inspirado en la dictadura de Augusto Pinochet, “La melodía de la memoria”.
Entre sus obras más destacadas se encuentra “Los amantes de Praga”, que relata la historia de dos enamorados que deben separarse por la invasión nazi. La novela estuvo por varias semanas entre las más vendidas de nuestro país.
Dedicada principalmente a la ficción histórica, las novelas de Alyson Richman aborda eventos históricos como la Segunda Guerra Mundial, el Holocausto, el naufragio del Titanic, la Guerra Civil norteamericana, entre otras.
Su más reciente libro, “El coleccionista de historias”, cuenta, por un lado, la historia de Harry Elkins Widener, un bibliófilo y coleccionista de libros que provenía de una familia adinerada de Filadelfia. Perdió la vida, junto a su padre, en el hundimiento del Titanic en 1912. Tras su muerte, su madre construye una biblioteca en la Universidad de Harvard en su honor.
En el libro, décadas después de su muerte, una joven estudiante de la prestigiosa universidad trabaja como auxiliar en la biblioteca Widener y, cuando empiezan a ocurrir sucesos extraños en el lugar, comienza a sospechar que el fantasma de Harry está intentando comunicarse con ella para revelarle un secreto que se llevó a la tumba.
La biblioteca Widener de Harvard fue el punto de partida de su nueva novela. En una conversación con La Cuarta, Alyson Richman relata que conoció la historia de Harry cuando su hija -que estaba visitando distintos campus universitarios- conoció la biblioteca creada en su honor.

“El guía los llevó hasta la biblioteca central de la universidad, que se llama ‘Harry Elkins Widener Memorial Library’. Fue construida para un graduado de Harvard llamado Harry Widener, un apasionado coleccionista de libros que tenía 27 años cuando viajó a Inglaterra para adquirir varios ejemplares raros. Falleció en el Titanic mientras regresaba de su viaje”, detalla la escritora.
Durante la visita, el guía le contó a los jóvenes una particular leyenda sobre Widener. “Dice que, cuando estaban en el Titanic y estaban subiendo a los botes salvavidas, su madre le rogó que se subiera con ella, pero él le dijo que debía regresar a su cabina para recoger uno de los libros -sumamente raros y valiosos- que había comprado en Londres. Nunca lo volvieron a ver y el libro nunca fue encontrado”, cuenta Richman.
“Ante esto, su madre construyó esta biblioteca conmemorativa en su honor y creó una habitación en el lugar que era una reconstrucción del estudio de Harry. Toda su colección de libros se exhibe en esa biblioteca. También colocó el escritorio y las sillas originales, y pidió que cada semana se pusieran flores frescas en su escritorio para evocar la sensación de que en cualquier momento él podría ingresar, tomar uno de sus libros y sentarse a leer”, añadió.
Cuando su hija le contó esta historia, la escritora tuvo inmediatamente la sensación de que “ahí había un libro”. Pero el interés no estaba relacionado con el Titanic. “Surgió porque era una historia entre una madre y un hijo. Pude visualizar a una madre desesperada por salvar a su hijo, aunque él ya tenía 27 años. Pero cuando escuché por primera vez esta historia, también creía que Harry solo le dijo a su madre que iba a regresar por el libro para darle esperanza de que se iba a subir al próximo bote, pero realmente él se iba a quedar atrás con el resto de los hombres”, afirma la autora.
Después de varios días, la escritora tenía distintas preguntas en su cabeza: “¿Podría haber un libro tan raro y tan preciado para Harry que quizás sí volvió a su cabina para recogerlo?“. Ahí comenzó su investigación, viajó a Inglaterra y visitó la librería en la que Harry había comprado sus últimos libros. Alí, aún guardaban las cartas del joven Widener donde mencionaba las obras que deseaba adquirir.
“Tras el hundimiento del Titanic, el librero Bernard Quaritch le escribió al Dr. Rosenbach, quien era el librero personal de Harry, para contarle, justo cuando Harry salía de la tienda, se había llevado un libro consigo. Se trata de Ensayos de Francis Bacon, que era tan pequeño que caía en la palma de una mano. Y le mencionó que Harry le dijo: “Lo voy a llevar en el bolsillo de mi chaqueta en caso de un naufragio, así tendré algo que leer”. Dijo eso en una carta que tuve en mis manos", revela Richman.
Harry Widener provenía de una familia muy adinerada de la época, pero la escritora se quiso enfocar en aquello “que lo hacía único” y sus pasiones, más no su riqueza. “Su corazón y su alma amaban los libros. En eso me quería enfocar en este libro, darle literalmente un alma que puedes conocer en la manera más íntima porque escribo desde su perspectiva como un fantasma al interior de la biblioteca. Quería darle una voz que pudiera relatar con total certeza lo que realmente pasó. ¿Regresó por el libro o regresó por alguien?“, detalla la escritora.

-Hemos hablado de la biblioteca en Harvard que su madre construyó en su honor y las flores en su escritorio. ¿Pudiste visitar la biblioteca? ¿Sentiste la presencia de Harry?
-Fui a Harvard y me reuní con el bibliotecario a cargo de su colección. En la biblioteca hay una colección que se llama “Harry Elkins Widener Memorial Collection”, que tiene más de tres mil libros. Ese bibliotecario en particular me hizo un tour por el lugar y fue quien me sugirió que Violet trabajara ahí como ayudante. No sabía que Harvard ofrecía esta oportunidad laboral a ciertos estudiantes. En mi idea original de tener una historia ambientada en la actualidad, quería tener a un personaje que demostrara que incluso en la era moderna, una biblioteca es un lugar de sanación y conexión para personas que aman los libros. Si Violet trabajaba en la biblioteca, podría entrelazar su historia con la del fantasma de Harry.
“En mi idea original, pensé que Violet podría ser la persona a cargo de los préstamos de los libros. Pero cuando conocí al bibliotecario, me dijo: “No, no, ella debería ser una ‘page’ -una asistente de la biblioteca’- (...) De esta manera, le podrás dar acceso a la sala conmemorativa, que normalmente está restringido para el público’. Tú puedes verla, pero hay una cuerda de terciopelo, porque a finales de la década de los ‘80, alguien intentó robar la Biblia de Gutenberg que se exhibe ahí, que fue donada por su abuelo, quien se la había comprado para él”.
“Lo que aprendí de los bibliotecarios es que realmente creen que el fantasma de Harry habita la biblioteca. Me contaron una historia muy curiosa: cuando la biblioteca estaba en construcción, retiraron el retrato al óleo de Harry -que se encuentra sobre la chimenea de mármol en la sala conmemorativa- para evitar que el polvo dañara la pintura. Y de repente empezaron a pasar cosas extrañas en la habitación. El estuco del cielo se empezó a desprender, las flores doradas del marco de la biblioteca comenzaron a caerse, cosas que incluí en el libro. Los bibliotecarios pensaron que quizás Harry estaba molesto o Eleanor estaba molesta porque retiraron su retrato, así que pusieron una reproducción del cuadro y todo volvió a la normalidad”.
“Definitivamente cuando entras a la habitación se percibe una energía, de alguien que -para mí- es el corazón de la biblioteca”.
-Me quería detener para hablar sobre Violet, porque la historia está contada a través de Harry Widener y Violet, una joven estudiante de Harvard que también está lidiando con su propio duelo tras perder a alguien que amaba. Cuéntame más sobre Violet. ¿Por qué decidiste contar la historia a través de estas dos perspectivas?
-Debería mencionar que yo nunca elaboro un esquema previo para mis libros. Así que no necesariamente sé cómo se van a desarrollar los hechos. Empiezo con esta sensación, este sentimiento que me mueve. En este caso, se trataba sobre cómo el amor por los libros nos conecta, cómo nuestro amor por los libros a veces nos puede sanar, y de cómo Eleanor construye esta biblioteca y eso la ayuda a sanar. Con Violet, sabía que quería tener estas dos historias que se entrelazan de alguna manera. También sabía que Harry se iba a contactar con ella desde el “otro lado” porque había un capítulo no contado de su vida que quería que ella revelara.
“Algunos lectores se han preguntado: “¿Por qué escogiste 1995?”. Escogí ese año porque yo me gradué de la universidad en 1994. Estudié justo en las afueras de Cambridge, Massachusetts, donde está Harvard. Solía visitar el Harvard Square todo el tiempo, así que sabía cómo veía, los restaurantes y librerías de la zona.que habían. Cuando Violet va a comer un croissant de chocolate, va a un café llamado Au Bon Pain, yo iba siempre a ese lugar. Cuando Violet va a una cita con Hugo a la planta baja de la librería de Harvard, yo solía tener citas ahí. Así que hay una parte de mí en Violet. Ella ama los vestidos, los prerrafaelitas. Todo eso refleja cómo era yo en la universidad. Gran parte de eso fue una forma de mantener la precisión histórica, pero desde mi propia experiencia. Pero también quería crear con Violet un personaje que estuviera sufriendo su propio duelo. Quería que la muerte de su novio estuviera asociada al agua porque quería tener un paralelo entre Harry y Hugo. La conexión que los termina entrelazando al final de la historia surgió sobre la marcha porque quería que sus historias se fueran uniendo cada vez más hasta llegar al desenlace".

-Algo que me llamó la atención del libro es cómo aborda el duelo. Tenemos una madre que le dona a la universidad esta biblioteca para honrar a su hijo, el detalle de las flores es una manera -para ella- de mantenerlo vivo de alguna forma. También está Violet que pierde a su novio, ella está traumatizada por esa muerte y no sabe cómo lidiar con eso. ¿Por qué quisiste explorar el dolor a través de estas dos historias?
-Creo que cuando estás creando una novela, al menos para mí, tienes que tener algo que quieres explorar personalmente. Entonces, cuando tengo una respuesta emocional a algo que alguien comparte conmigo y en lo que creo que hay historia, siempre está conectado con el primer momento en que escuche la historia. Cuando mi hija me contó esto, mi primer instinto fue que podía ver tanto desde la perspectiva de la madre como la del hijo; una madre que está desesperada por salvar a su hijo y un hijo que desesperadamente quiere regalarle esperanza a su madre. Sobreponiéndose a todo eso, está el dolor de saber que ambos terminarán perdiéndose el uno al otro en este mundo. Me voy a emocionar, pero… ¿cómo aún sientes una conexión cuando la persona ya no está aquí? Para mí, quería mostrar cómo nunca muere el amor de una madre por su hijo. La necesidad de una madre de proteger a su hijo nunca se apaga. Pero el amor de un hijo por su madre tampoco se puede extinguirse.
“Uno de mis pasajes favoritos cuando estaba escribiendo el libro es la escena en la que Eleonor ha vuelto a casa después de perder a su esposo y a su hijo, y es incapaz de salir de la cama. Su criada corre las cortinas y ella ve una gran cantidad de pájaros -todo tipo de especies- que no podrían estar ahí a menos que exista una ayuda divina desde el otro lado. Pero también ves en el capítulo anterior como Harry está desesperado por demostrarle a su madre que no la ha dejado, que sigue ahí, y cómo se esfuerza para hacer un gesto simbólico desde el otro lado que ella pueda percibir. Entonces, para mí, poder mostrar las distintas facetas del duelo y el amor entre una madre y su hijo fue muy poderoso”.
“En la trama ambientada en la actualidad, quería mostrar cómo lo que crea Eleanor es un lugar de sanación. La pérdida que sufre Violet con la muerte de su novio es devastadora, pero no es el mismo nivel de dolor de una madre perdiendo a su hijo. Entonces, en el libro hay distintos matices del duelo. Para mí era muy emocionante y poderoso mostrar que si podemos canalizar nuestro dolor para crear y construir algo, es algo maravilloso”.
“Volviendo a las flores en el escritorio que simbolizan que para Eleonor aún hay vida para su hijo, quería mostrar que - es cierto, hasta el día de hoy ponen flores frescas en su escritorio- no se trata de un santuario estático. No se siente como un mausoleo. Se siente vivo. Literalmente se siente como que él (Harry) podría sentarse a leer. Y es algo hermoso. Todos los días hacen al menos 60 tours en Harvard y esta leyenda se cuenta en cada uno de ellos. Puedes ir a Harvard y escuchar el relato. Así, su nombre se mantiene vivo vinculado a la biblioteca. Y eso es algo hermoso”.
-Durante tu investigación sobre Harry, ¿qué fue lo más interesante que descubriste sobre él? En el libro, uno de los estudiantes comenta que lo único que saben de Harry es que le gustan los libros y que existe una biblioteca dedicada a él. Pero al investigar su historia, ¿qué te llamó la atención?
-Una de las cosas que más sorprendió de Harry fue que efectivamente provenía de una de las familias más adineradas de Estados Unidos de la época. Para ponerlo en perspectiva, su familia tenía la colección más grande de obras de Rembrandt del mundo. Tenían una finca enorme y extensa en Filadelfia, casi tan grande como Versalles, de hecho, la llamaban la “Versalles del Noreste”. Su abuelo era un carnicero que vendía carne de cordero al Ejército de la Unión, creó una fortuna y después invirtió en el sector del transporte, en los tranvías de Filadelfia. Pero lo que más me sorprendió (de Harry) fue que se mantenía en un presupuesto muy estricto y no podía comprar todo lo que quería. Él decía ‘debo esperar, solo tengo esta cantidad de dinero para gastar’. Era muy prudente con su dinero. Él llevaba un registro y una lista de deseos de lo que quería comprar, pero no sentía la necesidad de comprarlo todo a la vez. Y descubrí que, después de su muerte, su madre tomó su lista de deseos de libros y completó su biblioteca tal como él la había imaginado.
“Al principio, me conmovió mucho ver lo cercano que era con su madre. Incluso la “exlibris” que aparecía en todos sus libros, dicen que era su madre, un dibujo de ella en una ventana con el mundo a sus espaldas, porque ella amaba viajar. Creo realmente que su relación era muy cercana. Y eso me conmovió profundamente".
-Los libros juegan un rol muy importante en “El coleccionista de historias”. Para ti, también como escritora, ¿qué rol han tenido los libros en su vida?
-Siempre he amado los libros. De hecho, cuando era niña, algunos juegan a la casita, a ser doctores o con las muñecas, pero yo jugaba a ser bibliotecaria. Cada vez que me daban dinero para mis cumpleaños o para Navidad, lo gastaba en libros. Me encanta esa relación personal que estableces al leer un libro y sentir que fue escrito solo para ti. Amo que puedes aprender algo nuevo. Amo que los personajes se pueden sentir como tus amigos. Ahora tengo la fortuna de poder viajar, pero cuando era más joven no podía. Sin embargo, podía viajar a través de los libros y de los lugares que visitan los personajes. Realmente apreciaba cuando me regalaban libros que sabían que me iban a gustar. Era una niña algo traviesa, así que la gente me regalaba libros… teníamos uno que llamaba “Ramona, la chinche” y ella siempre estaba peleando con sus hermanos. Sentía que Ramona podría haber sido mi amiga. Amaba eso. Y siempre soñé que iba a ser escritora. Es maravilloso saber que mis sueños de infancia se iban a hacer realidad.
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La ficción historia y su novela basada en la dictadura en Chile
-Uno de sus libros más vendidos es “Los amantes de Praga” que relata la historia de una pareja que se enamora antes de la llegada de los Nazis a Checoslovaquia y se deben separar tras la invasión. Leí que la historia surgió por algo que escuchaste en una peluquería.
-Es totalmente cierto que escuché algo en la peluquería, pero debo retroceder un poco mencionar que ya estaba trabajando en un libro, me interesaba investigar cómo un artista vivió el Holocausto. Mi madre es pintora, en mi juventud yo quise ser una pintora también.
“Después del nacimiento de mi segundo bebé, ya había publicado tres libros, pero cuando nació mi hija, tenía dos niños menores de tres años: una era una bebé y el otro, mi hijo, tenía un poco más de dos años. Entonces pensé: ‘¿Cuándo voy a volver a tener una vida creativa?”. En mi mente pensé: “Bueno, a lo largo de la historia, ¿cómo otros artistas lograron sobrevivir cuánto tenían obstáculos?”. Me criaron con la idea de nunca compadecerme de mí misma. Así que empecé a buscar distintos ejemplos de personas que pudieron tener vidas creativas, incluso cuando enfrentaron grandes obstáculos. Luego pensé: “Durante el Holocausto, ¿cómo sobrevivia un artista? ¿Siguió creando? Si le quitaban todo lo material, ¿podrían encontrar alguna manera de seguir creando obras de arte?’. No sabía la respuesta, así que empecé a investigar y encontré a una artista. Su nombre es Dina Gottlieb. Fue una artista que sobrevivió el Holocausto porque el Dr. Mengele la vio pintar un mural en uno de los barracones infantiles. Aparece en el libro, es uno de los personajes. Él la llevó a su oficina y le dijo: “Te libraré de la cámara de gas si pintas a los gitanos con los que estoy haciendo unos estudios’”. Los estudios, básicamente eran experimentos atroces. Ella le dijo: “Mi vida no vale nada si no salvas a mi madre también”. Él aceptó. Así, ella sobrevivió gracias a su talento artístico.
“Estaba haciendo esa investigación, cuando mi agente literaria me llama para saber sobre mi próximo libro. Le dije: “Voy a escribir sobre cómo un artista sobrevive el Holocausto”. Ella me dijo: “Es una pésima idea, nadie va a querer leer ese libro”. Era 2007 o 2008, no había mucha ficción histórica. Nunca antes se había escrito ficción histórica sobre el Holocausto. Tras colgar el teléfono, estaba tan molesta que me fui a cortar el pelo".
“Estaba sentada en la peluquería y escuché al otro peluquero contar una historia. Él decía que el día anterior había estado una persona que había ido la cena de ensayo previo a una boda. La abuela de la novia y el abuelo del novio nunca antes se habían conocido. Durante la tarde, el abuelo del novio le decía constantemente a la abuela de novia “Me resultas muy familiar, te conozco de algún lado”. Ella pensaba que era un anciano insistente y estaba enfocada en su nieta y en su futuro nieto. Al final de la velada, él le preguntó: “¿Te puedes subir la manga?”. De algún modo logró convencerla y cuando vio el número, él le dijo: “Tú eras mi esposa”. Yo dije: “¿Qué? ¿Cómo es posible?”. Tenía tantas preguntas. Cuando escuché esa historia, pese a que estaba investigando a los artistas de Theresienstadt y cómo sobrevivieron el Holocausto, pensé que así podría comenzar la historia. Todas esas preguntas que tenía al escuchar la historia -¿Cómo se separaron? ¿Cuál era su historia de amor? ¿Cómo sobrevivieron?- podía tomar todas esas preguntas y aún así usar la investigación histórica en la que estaba tan interesada. Podía hacer que la mujer fuese una artista (Lenka) y el esposo que sea Josef. Usé eso como una ventana a una historia que realmente quería explorar: cómo el espíritu del artista jamás se apaga, del mismo modo que nunca se apaga el impulso de nuestra alma por proteger y amar a nuestra familia".
-Has escrito varias novelas sobre eventos históricos y personas reales. ¿Qué te atrajo principalmente a la novela histórica y a escribir sobre eventos históricos a través de las experiencias de estos personajes?
-Mencione anteriormente que originalmente quería especializarme en arte, pero cuando estudié historia del arte en la universidad, todos mis profesores me dijeron que tenía un don para contar la historia detrás del cuadro. Era muy entretenido cuando nos asignaban un ensayo, yo miraba las obras y buscaba pistas. Pensaba: “¿Qué estaría pensando el artista? ¿Hay símbolos en la pintura que nos dan pistas sobre lo que pensaba de la persona a la que retrataba?”. Tenía todas estas preguntas que respondía en mis ensayos. Cuando me gradué, pensé en que carrera escogería si pudiera dedicarme a cualquier cosa. Me gustaría escribir sobre personas creativas a lo largo de la historia y cómo pudieron llevar vidas creativas, incluso con muchos obstáculos. Después de graduarme obtuve una beca para investigar a artistas japoneses que viajaron a París para estudiar pintura. De ahí nació mi primer libro “El hijo del tallador de máscaras”. Y cada libro, para mí, es algo que sentía curiosidad por explorar en un periodo particular de la historia, a través de alguien que tuviera un alma creativa.

-Tu segunda novela, “La melodía de la memoria”, ocurre aquí en Chile. La trama ocurre durante la dictadura de Augusto Pinochet. ¿Cómo conociste esa parte de la historia de Chile?
-Después de graduarme, después de terminar mi investigación sobre las máscaras, estaba viviendo en Suecia y forjé una amistad con una pareja. Ellos son los padrinos de mis hijos. Mi amigo, su nombre es Francisco y él es chileno. Su familia se exilió en Suecia en la década de los 70. Yo no sabía mucho sobre la historia de su familia cuando lo conocí a él y a su esposa. Su esposa no es chilena -al igual que en el libro-, su madre es finlandesa y su padre francés. Un día estábamos cenando, él estaba hablando sobre sus recuerdos de infancia de cuando llegó a Suecia y él dijo: “Mi recuerdo más antiguo es que no me permitían escuchar música en la casa”. Yo dije: “Pero, ¿por qué no podías?”. Sabía que su hermana era una bailarina y él venía de una familia muy artística. Él me dijo: “No sé lo que le pasó a mi mamá cuando la secuestraron, pero sé que la música tuvo algo que ver”. Eso me perseguía. Por años, yo pensaba: ‘¿Cómo no vas a poder escuchar música en tu casa cuando eras un niño?”.
“En algún punto, me enteré que su madre había sido detenida en Villa Grimaldi. Dudo al hablar porque quiero proteger su privacidad, por supuesto. Pero casi todo lo que aparece en el libro es cierto, como su madre arrancó con la ayuda de un cura de la ONU, la conexión de su familia con Neruda también es real. Era una historia fascinante. Tuve la suerte de conocer a su madre que aún vive en Suecia. Una de las cosas que más me llamó la atención cuando la conocí fue que coleccionaba conchas de mar y cáscaras de paltas, y decoraba su hogar de tal manera que parecía que estuviera trayendo partes de Chile a la habitación. Y las cosas que eran desechadas en las que encontraba belleza. Era algo muy conmovedor para mí. ¿Cómo se sana de eso?“.
-¿Por qué decidiste escribir una novela basada en esta historia ligada a la dictadura?
-Para mí, todos mis libros -este es mi segundo libro que escribió cuando tenía cerca de 29 años-, siempre me han atraído las historias sobre la condición humana. Me interesa ver cómo las personas enfrentan un inmenso sufrimiento, pero aún así pueden encontrar luz en sus vidas. Y “La melodía de la memoria” es un libro sobre la sanación, es una historia que trata sobre aprender a vivir con cicatrices muy dolorosas, pero también sobre cerrar un ciclo. La novela comienza con el juicio a Pinochet, la duda de la protagonista si va a testificar y su matrimonio que se ha desmoronado. Lo que ves es como ambos en la pareja intentaron protegerse mutuamente y cómo se ocultaron cosas, pensando que estaban haciendo lo correcto, pero al final perjudicó su relación. Para mí, el corazón de la novela, es cómo podemos sanar después de un gran sufrimiento, cómo encontramos luz después de la oscuridad. No podría haber escrito ese libro sin la ayuda de mi amigo y su madre. En ese momento, él no había vuelto a Chile y no quería que yo viniera a Chile a investigar, porque él aún no regresaba. Desde entonces, él pudo volver. Así que es uno de los países que no visite por respeto a las personas que estaban compartiendo su historia.
-En Chile, hablamos mucho sobre la memoria cuando hablamos sobre la dictadura de Augusto Pinochet. Hemos hablado sobre los eventos históricos y sus investigaciones. ¿Cuál crees que es la importancia de preservar la historia?
-Creo que es muy importante, porque esperamos que la gente estudie la historia, que conozcan el daño causado e intentamos asegurarnos que esas cosas no vuelvan a ocurrir. Sin embargo, desafortunadamente, vemos una y otra vez que las personas olvidan las lecciones de la historia y tenemos que volver a aprenderlas, lo que es muy desolador. No sé por qué pasa. La gente olvida. Y como narradora, quiero dejar una huella histórica en las personas para intentar que recuerden.
-¿Con qué esperas se queden tus lectores al leer uno de tus libros? ¿Con qué esperas que se queden al terminar una de tus novelas?
-Espero estar dejando una huella en sus corazones sobre la importancia del amor, de cómo estamos todos conectados y que compartimos los mismos sueños de poder vivir sin miedos, sin peligros, de proteger a nuestros hijos. Esto es algo que todas las sociedades deseamos. Demostrar que no somos tan diferentes, que estamos conectados, eso es lo que quiero realmente transmitir.
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