Hay vacantes, pero no siempre están los trabajadores que las empresas necesitan. En momentos en que el desempleo vuelve a estar en el centro de la preocupación, conocer qué perfiles buscan las empresas ayuda a entender dónde están las oportunidades y también las brechas. La Encuesta Nacional de Demanda Laboral (ENADEL) 2025 muestra que el 78% de las empresas del país tuvo cargos que buscó cubrir y que el 65,6% declara dificultades para reclutar personal. Sin embargo, no existe una única demanda laboral: las necesidades cambian sustancialmente según la actividad productiva y el territorio.

El diagnóstico no se agota en saber qué empleos existen. La encuesta también revela un desajuste entre lo que las empresas necesitan y las competencias que encuentran en los postulantes. Esa brecha adopta distintas formas según la región —falta de habilidades técnicas, experiencia, postulantes o condiciones laborales ofrecidas—, aunque hay un patrón que se repite de norte a sur: las empresas tienen dificultades para encontrar una combinación de conocimientos técnicos y habilidades transversales, como trabajo en equipo, resolución de problemas y aprendizaje continuo.

Encuesta Nacional de Demanda Laboral (ENADEL) 2025. Infografía: Germán Adriazola.

Detrás de este panorama del mercado laboral está ENADEL 2025, un levantamiento poco conocido, pero de gran escala, desarrollado por la Subsecretaría del Trabajo junto a la red de Observatorios Laborales Regionales. La encuesta consideró a 5.576 empresas a lo largo del país. El trabajo territorial se apoya en instituciones de educación superior como la Universidad de Tarapacá, Universidad Católica del Norte, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Universidad de O’Higgins, Universidad Católica del Maule, Universidad del Bío-Bío, Universidad de La Frontera, Universidad de Los Lagos, INACAP y los CFT estatales de Los Ríos y Aysén.

La existencia de vacantes y las dificultades de las personas para encontrar empleo no son fenómenos contradictorios, sino dos caras del mismo desajuste. La brecha es también regional y las respuestas de formación deben diseñarse región por región y no a partir de un diagnóstico nacional único”, señala Gustavo Rosende, subsecretario del Trabajo.

Norte: entre la minería, la logística y los servicios

La diferencia se aprecia desde el norte. En Arica y Parinacota, la demanda se concentra en ocupaciones operativas y de servicios: conductores de camiones, operadores de maquinaria, trabajadores de la construcción, vendedores, guardias, auxiliares y personal de gastronomía. Más de la mitad de las vacantes requiere educación media o formación técnico-profesional.

Entre las principales barreras para contratar aparecen la escasez de postulantes, la falta de competencias técnicas y la ausencia de licencias o certificaciones; y, cuando se pregunta por las habilidades más difíciles de encontrar, destacan el trabajo en equipo, las competencias técnicas específicas del puesto y la resolución de problemas.

Tarapacá presenta una demanda particularmente diversificada, donde conviven servicios y ventas, ocupaciones profesionales, oficios y perfiles técnicos. Entre las búsquedas aparecen vendedores, personal de abastecimiento e inventario, guardias, conductores, mecánicos, soldadores, técnicos en educación parvularia, profesores e ingenieros en prevención de riesgos. La principal dificultad para contratar es la falta de competencias técnicas, seguida por las habilidades socioemocionales. También pesan la ubicación geográfica y la falta de postulantes.

Más al sur, en Antofagasta y Atacama, la minería y las actividades asociadas empujan la demanda por mecánicos industriales, operadores de maquinaria, conductores de camiones y especialistas en prevención de riesgos. En Atacama, por ejemplo, las empresas proyectan vacantes para conductores de camiones pesados, mecánicos y reparadores de maquinaria agrícola e industrial, soldadores y oxicortadores, además de operadores de movimiento de tierras. Son perfiles en los que la experiencia previa tiene un peso importante y, especialmente en Antofagasta, también las certificaciones.

Coquimbo, en cambio, marca una transición hacia actividades agrícolas y de construcción, con trabajadores agrícolas, guardias de seguridad, trabajadores de la construcción y operadores. En esta región, las habilidades técnicas aparecen entre las principales dificultades para contratar, aunque las barreras cambian según el cargo: en algunas ocupaciones pesa la experiencia laboral y, en otras, la falta de habilidades socioemocionales o de postulantes.

Centro: construcción, servicios y logística

Más al centro, Valparaíso y la Región Metropolitana muestran una demanda más diversificada. En Valparaíso, las vacantes se concentran especialmente en trabajadores de servicios y vendedores, técnicos de nivel medio, operarios y artesanos. En la Región Metropolitana conviven ocupaciones de construcción y servicios con perfiles técnicos y administrativos: aparecen técnicos y asistentes en contabilidad, técnicos en electricidad, personal de abastecimiento e inventario, supervisores y obreros de la construcción, además de vendedores. Las vacantes proyectadas vuelven a mostrar esa mezcla, con electricistas de obras, contadores, supervisores de construcción, vendedores, obreros de carga y auxiliares de aseo.

Las dificultades para contratar se relacionan principalmente con la falta de competencias técnicas y socioemocionales, además de la experiencia laboral. En Valparaíso destacan especialmente las habilidades blandas, las competencias técnicas y la experiencia; en la Región Metropolitana, esas mismas brechas aparecen entre las principales barreras, junto con la remuneración ofrecida.

Centro-sur: el peso del agro

En O’Higgins, Maule y Ñuble, el mercado laboral está fuertemente marcado por la agricultura. Se repiten trabajadores agrícolas, ocupaciones operativas, operadores de maquinaria, trabajadores de la construcción y perfiles ligados al comercio y los servicios de apoyo. En Ñuble, además, las ocupaciones elementales tienen un peso particularmente alto, reflejando la fuerte estacionalidad de la actividad agrícola.

Las dificultades de contratación, sin embargo, no son idénticas. En O’Higgins, la mayoría de las empresas no reporta problemas para reclutar y, entre quienes sí los enfrentan, pesan principalmente la falta de postulantes y las condiciones ofrecidas por los puestos. En Maule, la principal barrera es precisamente la falta de habilidades técnicas, mientras que en Ñuble se combinan con fuerza las carencias técnicas y socioemocionales.

Sur: industria, recursos naturales y procesamiento

En el sur productivo, en cambio, se superponen industria, recursos naturales y procesamiento. Los Lagos muestra bien esa diversidad: entre los grupos con mayores contrataciones aparecen obreros agropecuarios, pesqueros y forestales, operarios de procesamiento de alimentos, operarios de la construcción, conductores y operadores de equipos pesados, técnicos de ciencias e ingeniería y mecánicos de vehículos y maquinaria. Biobío, La Araucanía y Los Ríos agregan distintos pesos de industria, actividad forestal, agricultura, construcción y servicios, configurando un mercado del trabajo donde los perfiles operativos y técnicos son centrales.

Las dificultades para contratar vuelven a mostrar diferencias dentro de la macrozona. En Los Lagos y Los Ríos predominan las brechas de habilidades técnicas y socioemocionales; en La Araucanía, a ellas se suma con fuerza la escasez de postulantes; mientras que en Biobío también pesa especialmente la falta de experiencia laboral.

Austral: oficios ligados al mar

En el extremo austral, Aysén y Magallanes incorporan con más fuerza ocupaciones vinculadas al mar. En Aysén aparecen obreros de pesca y acuicultura, conductores de camiones, operadores de maquinaria, carpinteros, garzones y cocineros entre las vacantes proyectadas. También destacan ocupaciones marítimas vinculadas a la navegación, como maquinistas y tripulantes de cubierta. En Magallanes, pesca y acuicultura concentran una parte relevante de las contrataciones, junto con alojamiento, construcción, comercio, transporte y gastronomía.

Las dificultades de contratación en ambas regiones combinan la falta de competencias técnicas y socioemocionales con la escasez de postulantes.