El hermano de la princesa Diana de Gales, Charles Spencer, abordó la reacción de la monarquía británica tras la muerte de su hermana, en medio del lanzamiento de El canto del cisne: Diana, mi hermana, sus nuevas memorias que saldrán a la venta a nivel mundial el próximo 22 de septiembre.

En conversación con la BBC, Spencer defendió los episodios que relata en el libro y reiteró estar “diciendo la verdad” sobre una conversación que habría mantenido con el actual rey Carlos III pocos días después de la muerte de Diana, ocurrida el 31 de agosto de 1997 en París.

Según su versión, durante una discusión sobre la participación de los entonces príncipes William y Harry en el cortejo fúnebre, Carlos le habría dicho que “pronto la olvidaremos”.

Previamente, el Palacio de cuestionó su relato y planteó que “su Majestad es consciente de que el dolor del duelo fraterno puede nublar la razón, afectar el juicio y teñir la memoria de maneras que otros no reconocen, incluso muchos años después de tal pérdida”.

En respuesta a aquello, Spencer apuntó que “puedo decirte aquí y ahora que esas fueron exactamente las palabras que él dijo” e insistió en la veracidad de su versión.

En respuesta a la inusual declaración de la Casa Real, el conde Spencer dijo: “Bueno, ¿está furioso? ¿Está furioso o se siente avergonzado?”.

“Solo he tenido dos conversaciones telefónicas con el príncipe Carlos en toda mi vida. Estaba muy atento a lo que decía y esas son precisamente las palabras que usó, y te lo prometo ahora mismo. De verdad, eso es lo que dijo. No lo escucho decir que no haya dicho eso (...) Estoy diciendo la verdad”, explicó.

En ese sentido, la oficina del rey se negó a dar una respuesta a los nuevos comentarios del conde Spencer.

“Se enojó muchísimo”

Otro de los fragmentos del libro, publicados en el diario británico Daily Mail, acusaron sobre la reacción del entonces príncipe Carlos tras conocerse la muerte de Diana.

En concreto, Spencer indicó que recibió una llamada de su excuñado durante las horas posteriores al accidente y asegura que, a diferencia de otras personas que se comunicaron con él, Carlos “sonaba eufórico, como un ganador de la lotería”.

El hermano de Diana relató además que se enteró del accidente mediante una llamada de su hermana Jane mientras se encontraba en su residencia en Ciudad del Cabo, Sudáfrica.

El libro también vuelve sobre uno de los episodios más recordados del funeral de Diana, que fue la decisión de que William y Harry, de 15 y 12 años en aquel entonces, caminaran detrás del féretro de su madre junto a su padre, su tío Charles Spencer y otros integrantes de la familia real.

Spencer aseguró que en ese momento se opuso a que los adolescentes participaran de la procesión y que precisamente esa diferencia habría originado la tensa conversación con Carlos.

El hermano de la princesa apuntó que el rey “se enojó muchísimo” y “despotricó durante un rato” por la situación, acusando a su familia de no tener un sentido del deber adecuado.