Hace unas semanas viajamos a Silicon Valley con una delegación de cerca de 40 chilenos en la “AI Mission Chile en la Frontera de la IA”, organizada por el Chile California Council. Visitamos OpenAI, Google DeepMind, Stanford HAI, Microsoft, Tesla y Nvidia.

La principal conclusión del viaje fue que la discusión ya no puede centrarse únicamente en lo que la inteligencia artificial es capaz de hacer. El desafío ahora es cómo incorporarla a nuestros procesos, a la toma de decisiones y a nuestras formas de trabajo para generar resultados concretos.

Esto no se trata solo de tecnología; se trata, sobre todo, de personas. De reentrenar a nuestros equipos, desarrollar nuevas capacidades y aprender a trabajar de manera distinta. La ventaja no estará en quienes tengan acceso a los mejores modelos, sino en quienes logren integrarlos antes y mejor en su día a día.

Sabemos que la tecnología avanza rápido, y que empresas, academia y gobiernos lo hacen en tiempos distintos. La buena noticia es que no necesitamos tener un manual de adopción, porque ni Silicon Valley lo tiene. Incluso allí se sigue probando, aprendiendo y corrigiendo sobre la marcha. Lo importante es movernos con más urgencia.

Y es ahí donde Chile tiene una oportunidad, porque no estamos construyendo desde cero. Contamos con talento técnico, datos valiosos en industrias clave e infraestructura de cómputo competitiva. Pero esos activos no generan ventaja por sí solos. Necesitamos una agenda de adopción mucho más ambiciosa.

Eso exige capacitar masivamente, acelerar la experimentación en empresas y sector público, ampliar el acceso a herramientas de IA y concentrar esfuerzos donde Chile pueda construir capacidades distintivas. A eso apunta la idea de “own your intelligence”: se trata de integrarla en nuestros datos, procesos y talento para ser dueños de nuestra propia inteligencia.

La adopción de IA no depende de un solo actor, porque requiere talento, espacios para experimentar, acceso a tecnología y condiciones para escalar lo que funciona.

La misión dejó, además, una señal alentadora. Durante el recorrido nos encontramos con chilenos insertos en espacios donde se está construyendo esta transformación. Chile tiene capacidades, talento y conexiones para jugar un rol en esta nueva etapa. No partimos de cero. La tarea ahora es convertir esos activos en una ventaja antes de que la velocidad del cambio nos pase por delante.

Por Julián Herman, managing director & partner BCG.