Crecer en una familia latina en Estados Unidos puede traer preguntas difíciles sobre la pertenencia. En el entorno familiar se puede cuestionar la cercanía con las raíces, mientras que fuera de casa se pone en duda la identidad estadounidense. Según Psicología y Mente, esa sensación de no encontrar un lugar pleno en ninguno de los dos espacios forma parte de la experiencia de muchos hijos de inmigrantes.
La identidad bicultural consiste en incorporar referentes de dos culturas: sus lenguas, valores y costumbres. No significa dividirse en partes iguales, sino contar con distintas maneras de interpretar el mundo. Para los hijos de familias latinas, esas referencias suelen encontrarse en la vida del hogar y también en la escuela, las amistades y las redes.
Un informe del Pew Research Center de 2017, citado por el medio, muestra diferencias entre generaciones. El 65 % de los inmigrantes latinos se identificaba principalmente por su país de origen, frente al 36 % de sus hijos nacidos en Estados Unidos. Entre estos últimos, el 63 % se veía como un estadounidense típico y el 51 % era bilingüe.
También importa cómo conviven esas pertenencias. Verónica Benet-Martínez y Jana Haritatos propusieron en 2005 el concepto de integración de la identidad bicultural. Su estudio con estadounidenses de origen chino distinguió dos aspectos: la distancia que una persona percibe entre sus culturas y el conflicto que siente entre ellas.
Desde esa mirada, vivir entre dos culturas no equivale a tener una falla personal. La referencia destaca que los estudios vinculan esta experiencia más con fortalezas que con problemas, sin desconocer las presiones que puede implicar. Este contenido es informativo y no reemplaza la atención profesional en salud mental.
Fuente: Psicología y Mente. Redacción: Positiva+ Canal.







