La semana pasada, el Tribunal Calificador de Elecciones (Tricel) rechazó la solicitud de destitución presentada contra el gobernador de Santiago, Claudio Orrego, por eventual notable abandono de deberes y faltas graves a la probidad administrativa. La decisión significó una dura derrota para un sector de la derecha, entre ellos los republicanos, que levantaron una fuerte ofensiva en contra del exmilitante DC.
El consejero de la Gobernación Metropolitana y militante del Partido Republicano Ignacio Dülger fue uno de sus principales impulsores. El también director ejecutivo de Acción Republicana -desde donde buscará liderazgos pensando en las futuras elecciones- defiende la ofensiva y plantea que está por verse si Orrego sale fortalecido o no.
El Tricel falló en contra de la solicitud de destitución de Orrego. ¿Qué balance hace?
Este fue un requerimiento firmado por tres partidos: republicanos, la UDI y por un consejero de RN. Antes de asumir, cuando tuvimos una reunión con el gobierno regional, se nos indicó que su principal preocupación y su primera medida iba a ser una auditoría externa.
¿Y eso no pasó?
No. Entonces, ahí se transformó el trabajo de los consejeros en una lógica de oficios y peticiones en las comisiones para obtener más información que no nos llegaba o que directamente se contestaba de forma genérica (...). Teníamos tres opciones: no hacer nada, hacer peticiones en las comisiones, denuncias en Contraloría o el Tricel.
Pero el Tricel falló en contra. Más allá de todo el proceso, ¿qué balance hace de eso?
Sabíamos que existía un umbral (...). Estamos esperando la sentencia del Tricel. Porque sabemos el resultado, pero no los argumentos.
¿No se apresuraron? No solo está el fallo del Tricel, está lo de la Corte de Apelaciones, el Servel. Todo apunta a que no había antecedentes suficientes.
Hay una confusión. Son distintos procesos y son todos autónomos (...). Todas estas cosas son cuestiones que tienen que ver con notable abandono de deberes, con problemas de probidad, pero no revisten el carácter de delito. El único órgano competente era la Contraloría y el Tricel. En todos los otros temas no tuvimos injerencia.

En el caso particular del Tricel, consejeros RN plantearon que se estaban apurando…
Los hechos no están en duda. Nadie niega que ProCultura se llevó el dinero que fue entregado en una suma única, y que Alberto Larraín y Claudio Orrego tenían una relación de cercanía. El tema es si eso tenía o no carácter de delito. Nosotros creíamos que no, pero sí que era un problema de probidad. Porque, en el fondo, cuando tú entregas más de 1.600 millones a una fundación, tienes que hacer una revisión contable, una revisión con respecto a rendiciones permanentes. No puedes entregar todo en una suma única.
Pero insisto en que el fallo del Tricel planteó otra cosa…
Es que ahí tienes un tema de ponderación. El hecho existe, el tema es cuál es la responsabilidad que se adjudica. Nosotros proponíamos en este escrito dos hechos graves: el tema de ProCultura y el tema del coaching. Y, ojo, el tema grave no era juicio nuestro, era el juicio de la Contraloría. Ponderamos eso y acordamos que había que ir al Tricel conscientes de que podíamos tener un resultado negativo.
Orrego fue muy crítico del Partido Republicano. Dijo que estaban instaurando prácticas que “destruyen la democracia” y que incluso le habían reconocido que era un tema político, no penal ni judicial. ¿Cómo responde?
Yo reconozco esa reunión, nos juntamos varias veces, conversamos. Yo tengo una buena relación con el gobernador. Yo separo a la persona de Claudio Orrego del gobernador Claudio Orrego. Te diría que, en el fondo, lo que le expresé en muchas ocasiones fue exactamente lo que estoy diciendo ahora: yo jamás lo voy a tratar de corrupto. Hay una responsabilidad política en torno a este tema, pero no existe una persecución política en su contra.
Con todo esto, Orrego pareciera salir fortalecido. Incluso, no descartó una candidatura presidencial.
Claudio Orrego siempre ha sido una figura potente, eso es innegable. Entonces, es natural que saliendo de la trifulca judicial, él empiece a generar que quiere volver a ser candidato a presidente (...). Yo creo que Claudio Orrego sí puede ser candidato presidencial.
¿Pero sigue sosteniendo que debió haber sido destituido?
Por supuesto. Nosotros insistimos en que hubo un daño patrimonial al gobierno regional, que hubo un problema de gestión respecto del tema coaching, que la directora del presupuesto debió haber sido más que desvinculada. Ahora, eso nosotros lo presentamos al Tricel y nos falta ver en el fondo cuáles son los criterios.
Entonces, ¿no es un problema que hayan terminado fortaleciendo a Orrego?
Queda todavía paño por cortar, pero lo que más fortaleció a Orrego fue la salida del tema penal, que lo deja libre, por así decirlo, de cualquier vinculación de culpabilidad con respecto al caso ProCultura. El único camino que teníamos era el Tricel y ponderamos. Más allá de si Orrego sale fortalecido o no, con respecto a sus pretensiones, cumplimos con nuestro mandato de fiscalizar.
El presidente sostuvo una reunión con él esta semana. ¿No es contradictorio considerando que ustedes buscaron destituirlo?
No, para nada. Es lo correcto. Se muestra que aquí no se trata del gobernador Orrego o del Presidente Kast, sino de chilenos que necesitan tanto del gobierno regional como del gobierno nacional para poder solucionar sus problemas.
Tras la fallida acción, ¿harán algo más contra Orrego?
Ya agotamos las instancias que tenemos como consejo regional, agotamos los oficios, las denuncias y las comisiones. Una vez que tengamos el fondo del fallo, esto llega hasta acá, salvo que aparezca un antecedente.
¿No cree que estas ofensivas fallidas inciden en la credibilidad del partido? En el Congreso, por ejemplo, ha ocurrido lo mismo con las acusaciones constitucionales.
Hay que entender, en primer lugar, que aquí siempre tienes una responsabilidad con la gente. Y cuando tú ves estos casos en donde se pierde la plata, desaparecen recursos, nadie responde, hay mala gestión y pareciera que está todo igual. Nosotros sabemos que, en la medida en que fiscalizamos, cumplimos con nuestro mandato.





