Un incendio afectó una de las unidades de la central termoeléctrica Ernesto Guevara de la Serna, ubicada en Santa Cruz del Norte, en la provincia de Mayabeque, provocando su salida inmediata del Sistema Electroenergético Nacional (SEN).

La Unión Eléctrica (UNE) informó que el siniestro se registró a las 06:55 horas y que el fuego fue controlado sin que se reportaran personas lesionadas.

Sin embargo, el incendio agravó aún más la situación del sistema eléctrico cubano, que ya operaba bajo fuertes limitaciones por fallas técnicas y trabajos de mantenimiento en varias plantas del país.

Tras la salida de la unidad afectada, las autoridades estiman que durante el horario de máxima demanda la disponibilidad energética será de apenas 740 megavatios (MW), frente a una demanda nacional cercana a los 2 mil 900 MW.

La diferencia obligará a desconectar alrededor de 2 mil 190 MW para evitar colapsos desordenados en la red eléctrica.

Esto representa una afectación equivalente al 75.5% de la demanda nacional, el mayor nivel registrado desde que comenzaron a publicarse estadísticas energéticas oficiales en 2022.

La crisis se profundiza debido a que otras ocho unidades de generación termoeléctrica tampoco estarán disponibles durante la jornada por averías o labores de mantenimiento.

Actualmente, Cuba cuenta con 16 unidades termoeléctricas, muchas de las cuales fueron construidas entre las décadas de 1960 y 1970 y presentan problemas recurrentes derivados del paso del tiempo y la falta de inversión.

Las termoeléctricas generan aproximadamente el 40% de la electricidad consumida en la isla.

La crisis energética cubana se ha agravado de manera constante desde mediados de 2024.

Las limitaciones de generación han provocado apagones diarios que en algunas regiones superan las 20 horas continuas, afectando actividades económicas, servicios públicos y la vida cotidiana de millones de habitantes.

En lo que va del año, Cuba ha experimentado ocho apagones generales y diversos colapsos parciales del sistema eléctrico.

Las autoridades cubanas han atribuido la situación a la combinación de problemas estructurales dentro del sistema energético, el deterioro de la infraestructura de generación y las dificultades para acceder a combustibles.