El influencer ucraniano Vadym Oleynik y su prometida, Olena Kravchenko, son investigados en Omán después de que difundieran imágenes en las que aparecen sentados sobre una tortuga marina adulta durante una visita a la Reserva de Tortugas de Ras Al Jinz, uno de los principales sitios de anidación de estos animales en la región.
Las imágenes, que posteriormente fueron eliminadas de redes sociales, muestran a la pareja posando sobre el caparazón de una tortuga mientras el ejemplar se encontraba en la playa. En otra parte de la grabación aparecen sosteniendo pequeñas crías de tortuga.
La conducta provocó críticas de organizaciones dedicadas a la protección de animales, debido a que las tortugas marinas están protegidas por la legislación de Omán y las reglas de la reserva establecen restricciones para evitar que los visitantes toquen o perturben a los ejemplares durante el proceso de anidación.
Autoridades de Omán investigan el caso
La Autoridad de Medio Ambiente de Omán confirmó que el incidente se encuentra bajo investigación y señaló que podrían aplicarse “medidas legales” contra quienes resulten responsables por maltrato animal.
El caso ocurrió en la Reserva de Tortugas de Ras Al Jinz, ubicada en la costa de Omán y reconocida por sus programas de conservación y protección de tortugas marinas.
Las normas para los visitantes buscan reducir la alteración de los animales durante la anidación y el nacimiento de las crías. De acuerdo con la información difundida sobre el caso, los visitantes deben mantener una distancia prudente y evitar cualquier contacto con las tortugas.
La situación tomó relevancia después de que las fotografías y videos circularan en plataformas digitales y generaran una ola de críticas contra Oleynik y Kravchenko.
Organizaciones de protección animal condenan
La organización ucraniana United For Animals fue una de las entidades que cuestionó públicamente la conducta mostrada en las imágenes.
Demostraron salvajismo y un desprecio total por la vida: el maltrato a una tortuga marina mientras ponía huevos”, señaló la organización.
El colectivo también cuestionó que un animal silvestre fuera utilizado como parte de una sesión fotográfica y sostuvo que las tortugas no deben ser tratadas como objetos.
Otra organización dedicada al bienestar animal calificó las imágenes como un caso de explotación y abuso.
No es una maldita silla ni un banco de parque”, expresó el organismo al referirse a la acción de sentarse sobre el caparazón del ejemplar.
La crítica central de las organizaciones se relaciona con la manipulación de fauna silvestre y con el riesgo de alterar el comportamiento de una tortuga durante un momento particularmente sensible de su ciclo reproductivo.
Vadym Oleynik ofrece disculpas
Después de la difusión de las imágenes y de las críticas que recibió en redes sociales, Vadym Oleynik ofreció una disculpa pública.
No vi las reglas. Cometí un error y pido disculpas a todos”, afirmó el influencer, quien reconoció que no respetó las disposiciones establecidas para el contacto con animales dentro de la reserva.
Oleynik, de 32 años y con más de 200 mil seguidores, es conocido por su actividad como entrenador físico y por su participación en disciplinas deportivas como la calistenia y el sambo.
Tras la polémica, su cuenta de Instagram fue configurada como privada, en medio de la reacción generada por las imágenes.
¿Qué está prohibido en la Reserva de Tortugas?
El caso puso nuevamente el foco sobre las medidas de protección aplicadas en la Reserva de Tortugas de Ras Al Jinz, donde la observación de los animales debe realizarse bajo reglas destinadas a reducir las alteraciones durante la anidación.
La reserva recibe cinco de las siete especies de tortugas marinas existentes en el mundo, de acuerdo con la información difundida sobre el sitio.
La investigación de las autoridades omaníes deberá determinar las circunstancias exactas en las que fueron tomadas las imágenes y si la conducta de los visitantes constituye una infracción a las disposiciones de protección de fauna silvestre.
Mientras se desarrolla la investigación, las imágenes han generado un debate sobre los límites de la interacción entre turistas, creadores de contenido y animales silvestres protegidos.




