A primera vista, el fósil que Sotheby's presentó el martes en Manhattan parece un Tyrannosaurus rex en miniatura, con las fauces abiertas y repletas de dientes afilados como navajas. Sin embargo, las proporciones no encajan: sus brazos y patas resultan demasiado largos.
La razón es que el esqueleto pertenece a un Nanotyrannus, un depredador más pequeño y ágil cuya existencia como especie distinta se confirmó hace poco. El ejemplar, apodado "Jodi", se exhibe en el vestíbulo de la casa de subastas antes de su venta, prevista para el 27 de octubre. El depredador veloz que acechó al T. rex
Con unos 2 metros de altura y casi 6 metros de largo, el esqueleto es uno de los tres únicos de su tipo que se conocen. Cassandra Hatton, jefa del departamento de ciencia e historia natural de Sotheby's, explicó que durante décadas los expertos creyeron que el T. rex era el único superdepredador del Cretácico.
El debate comenzó en 1942, con el cráneo de Cleveland, hoy considerado el primer cráneo de Nanotyrannus.
En octubre de 2025, una investigación concluyó que se trataba de un género distinto que convivió con el T. rex. Al analizar los anillos de crecimiento de los huesos, los científicos descubrieron que eran adultos plenamente desarrollados y no ejemplares jóvenes.
Hatton comparó la relación entre ambos con la de un león y un guepardo: cazaban presas distintas en la misma época.
Los especialistas identifican más de 150 diferencias entre ambas especies. Un Nanotyrannus adulto medía aproximadamente la mitad que un T. rex, tenía brazos más largos, garras más grandes y más dientes, además de más esbeltos, casi como hojas afiladas.
Según Hatton, el Nanotyrannus perseguía presas veloces, mientras que el T. rex, grande y pesado, cazaba presas lentas. Hallazgo en Montana y polémica por la venta
Sotheby's presenta a "Jodi" como el esqueleto de Nanotyrannus más completo y excepcional que existe hoy en el mercado. Según Hatton, conserva cerca de 70 por ciento de los huesos, un cráneo casi íntegro y una mandíbula con unos 50 dientes.
El fósil debe su nombre a Jodi Pierson, dueña de un rancho en Montana que lo descubrió en sus tierras en 2019. Su excavación fue el eje de la serie "Dino Hunters", de Discovery Channel.
"Jodi" apareció a unos 13 kilómetros del sitio donde en 2006 se desenterró "Dinosaurios en duelo", que muestra a un Nanotyrannus junto a un Triceratops. Ese ejemplar, apodado "Bloody Mary", está completo casi al 100 por ciento, pero pertenece al Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte y no está a la venta.
La Sociedad de Paleontología de Vertebrados defiende que los fósiles de gran relevancia se exhiban en museos e instituciones de investigación y no se vendan a particulares.
Hatton respondió que, sin los buscadores profesionales de dinosaurios, el mundo quizá ni siquiera conocería al Nanotyrannus. Argumentó que faltan universidades y museos con programas de excavación.
Stuart Sumida, presidente de la sociedad y profesor de biología en la Universidad Estatal de California en San Bernardino, rechazó ese argumento de forma tajante.
La subasta llega meses después de que Sotheby's vendiera, este verano, un fósil de T. rex por la cifra récord de 50.1 millones de dólares.





