La última edición del Abierto de Chile tuvo varias novedades. Joaquín Niemann consiguió por primera vez el título de la competencia, pero los focos también se guiaron hacia una de las grandes sorpresas: Juan Monckeberg.

El deportista de 22 años fue la revelación, pues no solo se impuso en la categoría amateur, sino que finalizó en el podio alcanzando el tercer puesto de la clasificación general, un lugar que estaba lejos de las expectativas previas al inicio del torneo. “No venía pasando por un buen momento, entonces es muy inesperado el tercer lugar. Pero estoy muy feliz por el resultado. Es un premio al esfuerzo que venía haciendo. Siempre los buenos resultados dan más ganas de seguir”, confiesa.

En aquella ocasión tuvo la posibilidad de compartir el campo con Joaquín Niemann, lugar desde el que pudo ser testigo del cariño que genera el talagantino. “Lo pude saludar, pero no pude conversar con él. Es increíble la cantidad de gente que lo sigue y el impacto que tiene en las nuevas generaciones, incluso para la nuestra es un gran ídolo. Él cada vez que estaba ahí tenía 70 o 100 niños cerca pidiéndole fotos. Nunca hubo un momento para sentarse a conversar con él”, relata.

El primer contacto con los palos fue a una temprana edad. Partió a los cuatro años junto a su padre y abuelo. Entre los 10 y 12 tomó la decisión de entrar a las competencias. “Comencé a tomarlo más en serio y no he parado desde ahí”, reconoce.

Su juego también se vio potenciado en Estados Unidos, lugar al que llegó para perfeccionar su inglés y cerrar sus estudios universitarios. En aquel proceso, compitió en la División II de la NCAA. “Hice muy buenas amistades. Aprendí primero a cómo vivir solo y cómo adaptarme a distintas situaciones y salir adelante. Malos momentos siempre tuve, pero había que seguir; no había otra”, recuerda.

“En el golf uno puede tener malos hoyos y frustrarse mucho, pero eso no puede llevarte a tirar la vuelta a la basura y dejar de pelear. Hay que seguir peleando y eso es al final lo que hace que te vaya bien. Es hacer las cosas aunque tengas pocas ganas de hacerlo”, complementa.

Estos años al final le permitieron mantener la calma en el Abierto de Chile y, tal como revela, “eso fue lo que marcó diferencias”. “Hace algunos años me hubiese enojado en muchos momentos de la vuelta. Acá no. Me mantuve tranquilo y resolví las dificultades que se me fueron presentando”, remarca.

“Lo lindo del golf es que siempre hay algo que mejorar. Siempre se le puede pegar mejor a la pelota, pegar más derecho y más consistente. Ya estamos trabajando con mi coach en hacer ajustes. Ya estoy aprendiendo distintos procesos mentales para estar más tranquilo, más presente y ser efectivo cuando le pego a la pelota”, añade a continuación.

Juan Monckeberg apunta al profesionalismo en los próximos meses.

El próximo objetivo

Ahora Juan Monckeberg prepara una nueva etapa en su desarrollo deportivo. La siguiente meta es pasar en los próximos meses al profesionalismo, teniendo como gran referencia lo hecho por dos de los grandes referentes del golf nacional: Mito Pereira y Cristóbal del Solar.

“Los caminos más cercanos que quiero seguir son los de Mito y Del Solar, porque Niemann es una eminencia en el deporte. Sacar la tarjeta del PGA por medio de invitaciones solo lo han hecho tres jugadores en los últimos 20 años. El camino de Mito y Del Solar es el que esperamos hacer todos los que queremos ser profesionales. Es el de ir subiendo etapas, clasificando, desarrollando tu juego hasta llegar al nivel más alto”, sostiene.

De todas maneras, aclara que siempre tendrá en cuenta las sensaciones personales para desarrollar su carrera deportiva y que se ha puesto un plazo de entre dos y cuatro años “para ver cómo me va”, apunta.

“Lo que espero es ser competitivo para ese momento. Tener estatus en algún tour. Pero si no está siendo llevadero, no lo estoy disfrutando como debería, o empiezo a verlo como una obligación más que como lo que me gustaría hacer, ahí yo creo que va a ser un momento de dar un paso al lado”, concluye.