El Presidente Kast y sus asesores comunicacionales han jugado con fuego desde hace mucho tiempo. Convencidos de que la comunicación se debe usar como arma política y gozadores del vértigo que les genera creer que todo lo puede modificar, han disparado frases grandilocuentes que han quedado en tuits y entrevistas durante los últimos años. Frases que resuenan como la táctica que son: politizar la delincuencia para canalizar el odio hacia un gobierno determinado (Boric) ante el drama que representan los asesinatos que espantan a la sociedad. Estas prácticas son de la escuela del “todo vale” para ganar. No importa si en el camino la táctica comunicacional de inundar las redes con espanto y descalificaciones que ayudan a deteriorar la esperanza, apagar la alegría y encender el enojo, es contenida con la frase del “todo va a estar bien”.

Hace un tiempo que la seguridad se transformó en un campo de competencia política en Chile. Un hecho violento y feroz, como el asesinato de un carabinero, tiene el poder de ordenar la conversación pública y algunos políticos lo usan para culpar sin matices al gobierno de turno. Asi lo hizo, por ejemplo, el candidato Kast en contra del Presidente Boric: en abril de 2024, tras el asesinato de tres carabineros en Cañete, increpando al gobierno para que sacara a todo el equipo de seguridad. En octubre de 2024 volvió a la carga cuando escribió: “Presidente, nosotros no tenemos la culpa de que usted no sepa enfrentar la delincuencia, el crimen organizado y el narcotráfico”. Y en diciembre de 2024 agregó: “el gobierno de Boric es el más sangriento en las últimas tres décadas”. Hechos de alta conmoción activan el temor e indignación entre las personas, y culpar al Presidente de turno fue su estrategia. Hasta ahora.

Esta semana, en una entrevista en radio ADN, el presidente del Partido Republicano hizo un llamado muy categórico a los políticos opositores frente a un nuevo asesinato de un carabinero: “no hay que politizar la muerte” reclamó. Luego desmintió que ellos usarán ese recurso de pedir la salida de una autoridad frente a los crímenes. No se acordaba el senador que su partido empujó una acusación constitucional contra la ministra Tohá por el manejo de la seguridad, o que varios parlamentarios republicanos declararon que la ministra era incompetente.

La opinión pública les dará la espalda mientras no muestren unidad de propósito para trabajar por el país y la seguridad de todos, y no para golpear al adversario político. No bastan las frases rimbombantes, ni la estrategia del “todo estará bien” para recuperar la sensación de paz, confianza y tranquilidad. Cuando el encuadre se simplifica y la culpa la tiene un determinado gobierno, se empobrece el contexto y se reduce la capacidad de observar relaciones simultáneas en torno a la inseguridad: armas, violencia intrafamiliar, mercados ilegales, disputa territorial, crimen organizado, prevención, reincidencia, capacidades policiales, justicia y protección social. Usar la emoción de la conmoción para erigirse como quien tiene la solución y no lograrlo, es jugar con fuego. Y eso es lo más parecido a desprestigiar la política.

Por Paula Walker, Académica Usach y profesora Magíster Políticas Públicas, U. de Chile