¿Qué sucede cuando el universo de un diseñador deja de habitar las pasarelas y comienza a formar parte de la vida cotidiana? En el caso de Karl Lagerfeld, la respuesta está en una propuesta que busca trasladar su visión creativa a la arquitectura, sin limitarse a reproducir los códigos estéticos que hicieron reconocible su nombre en la moda.

Karl Lagerfeld Residences - Bosque Real marca la llegada del primer proyecto residencial de la maison a Latinoamérica. El desarrollo contempla una torre de 38 pisos con 73 residencias, incluidos dos penthouses y una garden house, cuya conclusión está prevista para principios de 2029.

Sin embargo, la pregunta más interesante no es cómo se verá un edificio inspirado en Karl Lagerfeld, sino cómo se interpreta el legado de un creador en un espacio que las personas habitarán todos los días.

En entrevista exclusiva con De Última, Pier Paolo Righi, CEO global de Karl Lagerfeld, explica que la incursión en la arquitectura responde a una convicción de la maison: el diseñador nunca limitó su creatividad a una sola disciplina.

Karl Lagerfeld Residences en México: diseño y lujo. Foto: Instagram @karllagerfeld

“Somos los custodios de su legado, y eso va mucho más allá de la moda”, explica Righi. Recuerda que Lagerfeld también encontró inspiración en la literatura, la música, el cine y la arquitectura, ámbitos que formaron parte tanto de sus intereses personales como de su trayectoria profesional.

Por eso, trasladar su universo al terreno residencial no representa un cambio de rumbo para la marca, sino una manera de mantener vivo ese legado desde otras disciplinas.

Karl Lagerfeld: una identidad que va más allá de la moda

Para Righi, uno de los principales retos de las residencias de marca consiste en evitar que el nombre de una maison se convierta en un elemento decorativo. La identidad debe estar presente en las decisiones de diseño, en la selección de materiales y en la manera en que se experimentan los espacios.

“Lo que hace especial al proyecto es que cada uno es único. No seguimos una fórmula que se repite”, explica el CEO durante la entrevista. La idea es que cada desarrollo responda al lugar donde se encuentra, a su entorno y a las personas que lo habitan. Por eso, una residencia Karl Lagerfeld en México no debería ser una reproducción de otra ubicada en Marbella, Dubái o cualquier otro destino.

León Salame, Caroline Lebar y Pier Paolo Righi. Foto: Cortesía Karl Lagerfeld

“No puede verse simplemente como si pusiéramos una placa y dijéramos que se llama Karl Lagerfeld”, señala Righi al explicar que la marca parte de la visión creativa del diseñador para desarrollar una propuesta relevante en cada contexto.

Esta distinción también ayuda a entender por qué la arquitectura tiene un lugar dentro del futuro de la maison. El propósito no es trasladar literalmente una colección de moda a un edificio, sino aplicar una forma de pensar el diseño a una experiencia diferente.

Durante la conversación, Righi también habla de la curiosidad como una de las grandes herencias de Lagerfeld. Al preguntarle cómo mantener vivo ese espíritu creativo cuando la marca entra en nuevas categorías y mercados, destaca la importancia de seguir buscando ideas inesperadas, cuestionar los límites y reinterpretar el pasado en lugar de reproducirlo.

La misma lógica que permite revisar un archivo de moda para encontrar nuevas posibilidades puede trasladarse, explica, a otros espacios creativos. No se trata solamente de preguntarse qué significaba un objeto en su momento, sino qué puede significar hoy y en el futuro. Es una visión que conecta la herencia con la innovación y que ayuda a explicar por qué la arquitectura forma parte de la evolución de la marca.

México como parte de la identidad del proyecto

Si cada residencia debe responder a su entorno, la llegada a México también implica una interpretación cultural. Para León Salame, director de operaciones de Grupo Bosque Real, el objetivo fue comprender el ADN de Karl Lagerfeld y encontrar la manera de expresarlo desde una perspectiva mexicana.

León nos explicó que la colaboración exigió aprender por qué la maison toma determinadas decisiones de diseño y qué sentido tiene cada espacio. A partir de ese entendimiento, el equipo pudo traducir sus códigos a una experiencia pensada para las personas que vivirán en el desarrollo.

Lobby Karl Lagerfeld Residences. Foto: Cortesía Karl Lagerfeld

El resultado, señala, no busca reproducir una estética exclusivamente europea. La propuesta incorpora referencias vinculadas con México, entre ellas geometrías que remiten al trabajo del arquitecto Luis Barragán, además de materiales y acabados que conectan con el entorno local.

“Si Karl estuviera aquí, absorbiendo toda la cultura de México, ¿cómo diseñaría?”, plantea León al explicar el proceso creativo. Su respuesta parte de imaginar al diseñador frente a una cultura que combina historia, tradición y modernidad. Desde esa perspectiva, la arquitectura se convierte en una conversación entre el lenguaje de la maison y la identidad del lugar.

Righi coincide en que México ofrece un contexto especialmente interesante para esta interpretación. Destaca la riqueza cultural del país y la relación entre su pasado, su presente y las posibilidades de futuro. También considera que esa combinación habría despertado la curiosidad de Lagerfeld.

La colaboración, por tanto, no consiste en importar una fórmula internacional, sino en reinterpretar una identidad creativa para que dialogue con un entorno específico.

Los espacios que traducen el legado de Karl Lagerfeld

En el proyecto, esa intención se refleja en una combinación de referencias personales del diseñador y materiales vinculados con México. De acuerdo con el comunicado, los interiores fueron desarrollados en colaboración con The One Atelier, con dirección creativa de Caroline Lebar, quien trabajó junto a Lagerfeld durante más de 35 años.

Uno de los elementos centrales es la biblioteca monumental del vestíbulo: una estructura de acero inoxidable cepillado que alcanza los 9.71 metros de altura y se inspira en el amor del diseñador por los libros y las bibliotecas que ocupaban sus casas y estudios.

Librería Karl Lagerfeld Residences. Foto: Cortesía Karl Lagerfeld

El travertino, el escritorio escultórico de recepción y las lámparas de aluminio basadas en la Cassiope, diseño de Max Sauze de los años setenta que Lagerfeld apreciaba, construyen un recorrido de contrastes, texturas y proporciones.

En diálogo con estas referencias aparecen materiales como basalto, tezontle, madera de tzalam, concreto pulido y terrazo artesanal. La luz natural, las sombras y la vegetación también participan en la relación entre los interiores y el paisaje.

Así, el carácter de la maison no depende únicamente de incorporar objetos reconocibles, sino de utilizar los materiales y las decisiones arquitectónicas para construir una experiencia coherente con su identidad.

¿Cómo se traduce esa identidad a la vida cotidiana?

La experiencia residencial se extiende a los espacios compartidos y de bienestar. El proyecto contempla alberca y jacuzzi, spa, sauna, baño de vapor, gimnasio panorámico, áreas para yoga, pilates y ciclismo bajo techo, cine privado, salón de negocios, espacios para niños y adolescentes y cancha de pádel, entre otras amenidades.

Alberca Karl Lagerfeld Residences. Foto: Cortesía Karl Lagerfeld

También incluye un cigar room, zonas para reuniones, áreas de asadores y espacios sociales que buscan funcionar como una extensión de la vida privada de los residentes. Las viviendas contarán con terrazas amplias y vestidores, mientras que el mobiliario de Karl Lagerfeld Maison estará presente en distintas áreas comunes.

Sin embargo, más allá de la lista de servicios, hay una idea que Righi compartió durante la conferencia de prensa y que permite entender cómo imagina la marca la relación entre diseño y experiencia. “Nosotros creamos el lienzo, pero cada persona, cada individuo y cada familia debe aportar la pintura”, explicó al hablar sobre la evolución del lujo hacia propuestas más individuales.

La metáfora es importante: la marca puede establecer una identidad a través de la arquitectura y el diseño, pero son las personas quienes terminan de darle sentido a los espacios. La experiencia no tendría que ser idéntica para todos, aunque compartan una misma residencia.

Esta visión también coincide con lo que León explicó sobre el proceso de colaboración. Para Grupo Bosque Real, trabajar con la maison implicó ir más allá de asignar un nombre a un edificio y abrirse a otras maneras de concebir los interiores y la arquitectura.

El objetivo, de acuerdo con lo expuesto por ambos equipos, es que cada residencia tenga una identidad reconocible sin perder su relación con el lugar donde existe ni con quienes la habitan.

Al final, la llegada de Karl Lagerfeld Residences a México plantea una pregunta que va más allá de la moda o del mercado inmobiliario: ¿cómo permanece vigente el legado de un creador cuando se traslada a un territorio distinto? Para Righi, la respuesta está en seguir explorando las posibilidades de su universo creativo. En lugar de entender la herencia como algo que debe conservarse intacto, la maison busca encontrar nuevas formas de interpretarla.

Y en este proyecto, esa búsqueda ocurre entre la arquitectura, los materiales y la cultura mexicana, con la intención de que el nombre de Karl Lagerfeld no sea solamente una firma en la fachada, sino el punto de partida de una experiencia con identidad propia.

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