Como en todos los inicios de gobierno, es habitual que las diversas administraciones realicen cambios y enroques en los equipos de los funcionarios del gobierno central. Pero no todas las administraciones lo hacen de la misma forma.

Así lo demuestran los datos del Servicio Civil -entidad que depende del Ministerio de Hacienda y que aglomera toda la información del personal gubernamental- a los que tuvo acceso La Tercera, y que miden la cantidad de egresos (renuncias voluntarias y no voluntarias, y no renovación de contrato) entre los funcionarios del Sistema de Alta Dirección Pública (ADP), que son concursos públicos a los que se postula, haciendo una comparación entre los primeros seis meses del segundo gobierno de Michelle Bachelet y de la segunda administración de Sebastián Piñera, el gobierno de Gabriel Boric y el mismo periodo de José Antonio Kast.

Los datos del Servicio Civil solo incluyen a los funcionarios de ADP, y no a la gran mayoría del personal de gobierno que no entra por ese sistema. Según el informe “Funcionamiento del Sistema de Alta Dirección Pública” de mayo de este año, a diciembre de 2025 se contabilizaban 1.179 nombramientos vigentes y, según la Dipres, para el mismo periodo los funcionarios del gobierno central eran 535.820, lo que implica que los ADP son un 0,22% del gobierno central; aunque es una aproximación, pues ambas fuentes varían un poco en cuanto a universo.

En el ADP están los directores de servicio, que son los funcionarios que entran al sistema público a través de un concurso.

Por ejemplo, en el gobierno de Kast se le pidió la renuncia no voluntaria a Claudio Castillo (Mejor Niñez), Natalia Riffo (Senda) o Aarón Cavieres (Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, SBAP). La renuncia no voluntaria implica, a su vez, mejores condiciones en su indemnización.

De esta manera, los datos del Servicio Civil dan cuenta de que el gobierno de Kast es el con una menor proporción de renuncias no voluntarias solicitadas respecto de la cantidad de nombramientos vigentes durante los primeros seis meses de gestión: un 18,7%, lo que implica 221 renuncias no voluntarias por un total de 1.180 nombrados vigentes.

Lidera en ello la segunda administración de Bachelet con un porcentaje de 48% de renuncias voluntarias. Si bien hay diferencia en cuanto a cantidad de renuncias -con Bachelet fueron 322, un 45% más que Kast-, lo que eleva el porcentaje es la menor cantidad de nombramientos vigentes a esa fecha: 671, es decir un poco más de la mitad de los de Kast.

En números netos hubo menos renuncias no voluntarias en los periodos de Piñera (184) y Boric (186), pero al haber menos nombramientos vigentes disponibles a la fecha se consolidó una tasa más alta respecto del total: 23,2% y 19,4%, respectivamente.

Las cifras cambian si se considera al total de egresos por renuncias voluntarias y no voluntarias, y no renovación: Bachelet lidera con un 58,9%, seguido por Piñera (37,1%), Boric (30,6%) y Kast (26,7%).

Desglose por jefaturas

Los datos del Servicio Civil además hacen una distinción entre el primer grado jerárquico (jefes de servicios) y el segundo grado jerárquico (directivos). Así, por ejemplo, si solo se considera a los jefes de servicio fue el segundo periodo de Bachelet el que tiene la tasa más alta de egresos: un 85,7% por 72 salidas, con un total de 84 nombrados vigentes. Después viene Boric (75%), Piñera (65,3%) y Kast (55,9%).

En cuanto a las renuncias no voluntarias para los que están con el primer grado jerárquico, en la época Kast fueron 49, con Boric fueron 63, con Piñera fueron 48 y con Bachelet 54.

Vale recordar que es habitual que se produzcan estos cambios de funcionarios dentro de una administración a otra, en un contexto en que los gobiernos de diverso color político también prefieren trabajar con gente de su confianza.

En ese sentido, para el gobierno central también se ha creado el sistema de las “balas de plata”, en el que se pueden nombrar cargos clave sin pasar por ADP. Todo esto en un contexto de los esfuerzos del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, por reducir el tamaño del Estado. Este medio informó la semana pasada que el personal del Estado cayó en un año, pero se sumaron casi 9 mil funcionarios entre marzo y junio.