The fundamental cause of the trouble is that in the modern world the stupid are cocksure while the intelligent are full of doubt
Bertrand Russell, "The Triumph of Stupidity", 1933
El nombre Killian y los llamados a revisión por problemas en las bolsas de aire de automóviles subieron y bajaron a la par en Estados Unidos entre 1990 y 2022, con una correlación de 0.969. Los nombres salen del registro de la Seguridad Social y los llamados, del Departamento de Transporte en EE.UU. El dato existe y el detalle cuadra. La conclusión tentadora es absurda: ningún niño llamado Killian revienta bolsas de aire.
Daniel Russell —otro Russell—, que escribe el blog SearchReSearch sobre cómo buscar y verificar información, publicó el 11 de octubre que verdadero, correcto y válido son tres preguntas distintas que solemos juntar en una sola: ¿está bien? Cada una falla a su modo y se revisa diferente.
Verdadero pregunta si el dicho coincide con el mundo: si pasó, si existe, si alguien lo dijo. Correcto pregunta si el detalle está completo: el número exacto, el año, la unidad, la segunda mitad de la cita que alguien cortó. Válido pregunta si la conclusión se sigue de la evidencia. Ahí caben la correlación vendida como causa, el estudio estirado a todo el planeta y el hecho real puesto a cargar algo que no le toca.
Killian aprueba las dos primeras y truena en la tercera. Por eso sirve como ejemplo: la misma falla, sin la gracia de Killian, nos llega todos los días con el desayuno.
Con prisa por tener la respuesta, confundimos fluidez con verdad. Una frase bien escrita parece cierta porque al cerebro le gusta lo que se lee fácil. El #ruidoblanco de esta época viene menos de la mentira burda que del pantallazo bien redactado que se reenvía sin pensarlo.
En México, alguien manda una gráfica al grupo. El número viene de un informe, así que es verdadero. El año y la unidad cuadran, así que es correcto. La frase que le pegaron abajo no se sigue de nada. Hace dos semanas, el Poder Judicial de Querétaro informó que emitió 173 sentencias con apoyo de inteligencia artificial y que eran las primeras de México y América Latina; aquí escribí de ellas. En abril, cuando salió la primera, el magistrado Braulio Guerra Urbiola fue más cauto: «la primera sentencia que se dicta en México, quizás con estas características en Latinoamérica». En cinco meses se cayó el «quizás». La cifra es un dato del informe; el «primeras» es un dicho que no pude verificar contra otros países. Daniel Russell lo resume: diez notas que copian el mismo boletín siguen siendo una sola fuente.
La inteligencia artificial empeora justo ese punto. Russell trata cada cita como algo que hay que comprobar: abre el enlace, revisa que la página exista y que diga lo que te dijeron. El error de la máquina se esconde en el detalle (la fecha, el nombre, el número, las comillas), mientras el sentido general suele salir bien. Preguntarle "¿estás seguro?" tampoco ayuda: contesta con un sí entusiasta o con un no nervioso, y ninguno de los dos verifica nada.
Hay un gesto que cabe en cualquier chat familiar. Antes de reenviar, ponle nombre a la duda: ¿quiero saber si pasó, si el número está completo o si la conclusión se sigue? Si no sabes cuál de las tres, todavía no sabes qué tienes en la mano.
Russell cierra con cinco hábitos. Decide qué pregunta estás contestando. Busca la fuente original. Sal de la página y averigua qué dicen otros de quien te habla. Cuenta fuentes independientes y descarta las copias. Y di qué tan seguro estás: confirmado, probable o no lo pude verificar. Las tres respuestas sirven.
En el siguiente reenvío, el número puede existir. Lo que hay que revisar es la frase que le pusieron debajo, antes de que Killian reviente otra bolsa de aire.
@ricardoblanco
*La opinión es personal y no refleja la del medio ni la de la empresa para la que trabaja.





