Faltan unos minutos para que sean las 10 de la mañana y que Gustavo Ajche abra las puertas del Deliverista Hub, un pequeño centro en el Downtown de Manhattan que asiste a los casi 80.000 repartidores de comida de la ciudad. A unos pocos metros se divisa el edificio principal de City Hall, donde los políticos habrán comenzado su día discutiendo el futuro de Nueva York. Un hombre toca la puerta del hub y Ajche le dice que espere, por favor, que tenga paciencia.

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