El 19 de agosto, 13 días después de que se concretara el secuestro extorsivo de dos ciudadanos chinos en un falso cuartel policial instalado en calle José Miguel Carrera, los detectives del Departamento V de la Policía de Investigaciones (PDI) recibieron un testimonio clave para sopesar hasta qué punto el caso involucraba a policías activos de la Bicrim de La Pintana.

Un testigo reservado, que por su relato da señales de que tiene pleno conocimiento de la interna de la PDI, contó tres hechos que daban cuenta de delitos cometidos por varios funcionarios activos. Dijo haber recibido la información de una mujer cuya identidad también quedó tachada. En el hecho número 2 mencionó al inspector Rodrigo Navarrete Umaña, uno de los funcionarios policiales que, según la Fiscalía Supraterritorial, fueron parte del secuestro extorsivo realizado el 6 de agosto y en el que participó el exfiscal Vinko Fodich.

El relato reservado, que es parte de la carpeta investigativa a la que tuvo acceso La Tercera, da cuenta de un robo a un camión de cigarros de contrabando cometido por el funcionario, en el que habrían “secuestrado al conductor del camión”. De acuerdo a ese testimonio, “están todos los ratis de allá metidos”, haciendo alusión a los detectives de la Bicrim La Pintana. El hecho número 3 también menciona a Navarrete, pero en un robo a otro camión de cigarros de contrabando que no se concretó.

Justamente es esa la unidad, bautizada como Fuerza de Tarea Barra Brava, a la que pertenecían tres de los detectives que participaron en uno de los hechos más graves que involucran a funcionarios policiales del último tiempo.

Navarrete, junto al comisario Pablo Gajardo Romo y el agente Sebastián Gajardo Rojas, todos dados de baja por la institución, fueron parte del ardid mediante el que los imputados buscaban obtener $ 300 millones por parte de los chinos Mingkai Fu y su hermana Mingxia Fu, vinculados al Clan Chen. El día del secuestro las víctimas pagaron $ 30 millones, pero los imputados quedaron amarrados para seguir pagando en el transcurso de los días.

Los PDI habrían tenido un rol activo, tanto en cobrar millonarios montos a los chinos como en simular que las víctimas estaban siendo buscadas por la justicia, lo que era falso. Pese a que en la formalización del 11 de septiembre los fiscales relataron que los hechos se remontarían al menos al 3 de agosto, solo tres días antes del secuestro, los antecedentes revisados por este medio dan cuenta de que se venía planeando hace varios meses. Y no solo habrían participado Navarrete y los dos Gajardo, también figuran como investigados los inspectores Javier Correa Quiroga y Juan Cares Gutiérrez, y el agente Manuel Figueroa Vera, del Laboratorio de Criminalística de la PDI de La Serena.

Pero podría haber más detectives involucrados.

Larga data

El 6 de agosto, Navarrete, quien dijo en su unidad que tenía hora al médico para despejar su mañana, y Gajardo Romo llegaron hasta la calle Claudio Gay 2727, comuna de Santiago, para capturar a Mingkai Fu, quien se encontraba con José Pinto, otro contador imputado en la causa, para cobrar un vale vista por $ 42 millones.

Ese fue el inicio de una jornada en la que las víctimas fueron llevadas hasta el falso cuartel PDI, donde los esperaban los demás imputados. Allí fue donde apareció Fodich como una suerte de fiscal que buscaba solucionar el caso, recomendando a los chinos que pagaran para terminar con el problema. Por mientras, al exterior del falso cuartel llegó un Kia Sportage institucional, parte de la dotación de la Bicrim La Pintana, tripulado por los inspectores Cares y Correa, y el comisario Gajardo Rojas. Para dar credibilidad al montaje activaron la baliza policial. De acuerdo al registro de esa unidad policial, el auto fiscal lo sacaron a la 8.40 y lo devolvieron a las 17.20.

Al día siguiente, Navarrete y los dos Gajardo llegaron hasta la casa de la china para cobrar el resto del dinero. Eso sí, según los antecedentes de la causa, la revisión de los chinos es de larga data.

El engaño empezó a dibujarse en dos frentes paralelos. Por un lado, Ángelo Stevens, ingeniero comercial y quien había trabajado con el Clan Chen, dijo en su declaración que los asiáticos le quedaron debiendo alrededor de $ 200 millones, por lo que querían cobrar ese dinero a como diera lugar.

Por otro lado, el contador Stefano Andreotti, quien ya tenía un vínculo con el crimen organizado, contaba con supuestos nexos en la PDI que llevaron a configurar el timo. Andreotti y Stevens, según este último, se conocieron en 2024. Según Stevens, Fodich al inicio no quería involucrarse en la trama.

El agente policial Figueroa, PDI hace 23 años, declaró el 9 de septiembre en una unidad de Coquimbo. A los investigadores les dijo que en 2025 su concuñado, quien estaba cumpliendo prisión preventiva en Santiago, conoció a Andreotti al interior de la cárcel. Su familiar apadrinó a Andreotti para darle protección. En esa relación, el contador le contó cómo lavaba dinero en un mecanismo que incluía contratar a personas en situación de calle para obtener productos financieros y luego reventar las tarjetas. Figueroa dijo que encontró interesante el modus operandi y quiso acercarse a Andreotti.

Si bien declaró que en una primera instancia quería investigarlo, luego se fueron haciendo cercanos. “Dentro de los favores que me pedía Stefano se encontraba realizar consultas a los sistemas institucionales de la PDI, por una cantidad determinada de personas. Él quería saber si eran investigados”, dijo. Realizó 20 consultas por RUT que eran pagadas con $ 100 mil. En total, ganó $ 2 millones. Entre los consultados figuraron los hermanos Fu, Ángelo Stevens y José Pinto.

Según Stevens, Andreotti le dijo que “tenía una cuadrilla de policías que se dedicaban a cobrarles a los chinos” y que lo podía ayudar por esa vía. Entre esos estaba Navarrete, al que le habrían pagado $ 3,5 millones, misma cantidad que dijo haber recibido Fodich. Al policía le dieron otros tres millones para que los repartiera con seis funcionarios, o sea, $ 500 mil para cada uno.

Una situación que ha llamado la atención de los investigadores gira en torno a consultas que hicieron varios detectives de la Bicrim La Pintana en los sistemas internos a Fodich, Stevens, Andreotti y Pinto desde el 1 de enero.

Este antecedente hace presumir que el engaño se venía trabajando hace meses. De hecho, según los antecedentes de la carpeta, quienes revisaron no solo fueron los detectives imputados y, además, se hizo en varias unidades.

En el grupo de WhatsApp que llevaba el nombre de Reunión, parte de los imputados fueron coordinando cómo cobrarles a los chinos. Allí surgieron las dudas de qué pasaba con los $ 70 millones que dijo la ciudadana china que iba a reunir. Bautizaron a Navarrete como “el azul”. Ante la ausencia del pago, el imputado Ángel Herrera dijo que “el azul estaba terrible brao (sic)”.

En ese chat, mientras debatían sobre un falso informe policial en el que dirían que Mingkai Fu había sido excluido de la investigación, el 11 de agosto Fodich dejó entrever pagos habituales a los PDI por estos textos: “La única explicación sensata y atingente a un procedimiento policial es para comprar el informe, que por lo demás se hace habitualmente con los azules. No es una novedad”.

En su declaración, Fodich dijo que dos de sus colegas de delito, junto a Navarrete, ya habían realizado este tipo de montaje con un falso cuartel policial donde pedían dinero para la liberación. “Eso fue lo que me dijeron, no me consta que haya sido así”, precisó.

Consultado por este diario, la PDI no quiso participar de este artículo.

Para los investigadores, el relato del testigo protegido con que inicia este artículo puede tener asidero. Cuando detuvieron a Navarrete, allanaron su departamento y bodega.

En esta última encontraron miles de cajas y unidades de fuegos artificiales que eran parte de una incautación realizada por esa unidad el 7 de marzo. El 10 de septiembre, cuando detuvieron a Navarrete, le preguntaron si facilitaría las claves de sus dispositivos móviles. Dijo que no.