El 27 de agosto en la noche Carabineros desplegó un numeroso contingente en el sector de Tierra del Fuego, en Renca, a raíz del crimen del cabo 2° Alejandro Ortiz, quien esa tarde se encontraba de franco y fue asesinado por tres sujetos en medio de la compraventa de un artículo tecnológico.
Los atacantes, en ese momento, se dieron a la fuga por lo que la Fiscalía ECOH ordenó una serie de diligencias, como el empadronamiento de vecinos y la recuperación de cámaras. Fue en esa dinámica que los uniformados controlaron la identidad de una serie de personas que se encontraban en esos alrededores.
Fue así como apareció por primera vez en el mapa una mujer, Andrea Aguilar Carmona, quien ya había sido mencionada por un testigo reservado como pareja de uno de los presuntos atacantes. La mujer, según sus propias palabras, es la pareja de Francisco Javier Rivera Galaz, alias el Francis, sujeto que hoy se encuentra prófugo y que ahora la Fiscalía le dio otro cariz: habría sido bautizado por el Primer Comando Capital (PCC) -agrupación delictual brasileña- con miras de encontrar refugio y mantenerse inubicable.
El teniente Carlos Mesas fue quien controló la identidad de la mujer, dejando registrado su molestia con la presencia policial en los alrededores de su vivienda. El testimonio del carabinero es parte de la carpeta investigativa a la cual tuvo acceso La Tercera.
La mujer dijo que tenía su carnet en su domicilio y que si lo querían tenían que ir allá. Al llegar junto a carabineros, dice la declaración del funcionario, la mujer “se puso a gritar y a alertar a todos los vecinos de lo que estaba ocurriendo”.
En el acto, ya dentro del departamento, el carabinero observó que la mujer se mantenía en todo momento con su teléfono en un mano. Allí, casi mirando de reojo, el investigador pudo ver que la mujer había mantenido una conversación con un contacto guardado como “amor mío” (con un corazón) y que había un mensaje relacionado a la eliminación de unas selfies.
Eso sí, dijo el propio uniformado, no encontraron elementos de interés en el departamento. Posterior a ese encuentro, la mujer declaró dos veces en el OS9. La primera en calidad de testigo y luego como imputada.

Sus testimonios
La primera vez que Aguilar declaró en el OS9 fue el 28 de agosto a las 14.00. Lo hizo en calidad de testigo y desconoció tener alguna relación con el prófugo. Dijo “no tener nada que ver con las personas” que la involucraron. Agregó que tenía miedo a represalías contra su familia, pero afirmó que quería entregar información.
Aguilar señaló que vivía allí hace unos siete u ocho años y que ese día, el 27 de agosto, vio a dos personas llegar al block donde vive. Dijo a que uno lo conocía hace varios años. Ese era Demmis Barrera, alias el Demmi, el presunto autor material de los disparos que dieron muerte al carabinero. Pese a decir que no tenía nada que ver con ellos, los dejó entrar a su departamento. Fue en ese momento cuando los sujetos manifestaron haber matado al uniformado. En esa declaración la mujer no mencionó a su pareja.
Pero, de acuerdo a otros testimonios, la presencia de la mujer no fue tan circunstancial como dijo en ese primer momento. Un testigo reservado, el número 4, dijo que Aguilar era “súper conflictiva” y que ese día ella fue testigo de la planificación de la quema de la camioneta que usaron para movilizarse. Ese mismo testigo dijo que el Francis, quien ese día vestía una chaqueta café y gorro, bajó armas del vehículo junto a sus colegas de delito.
Luego del trabajo investigativo del OS9, la calidad procesal de la mujer cambió de testigo a imputada. Volvieron a tomarle declaración el 29 de agosto a las 1.52. En esa segunda ocasión sí mencionó a su pareja, el Francis, con quien dijo tener una relación hace algunos meses. Relató que el 27 de agosto estaba en su departamento con el sujeto, cuando de pronto él salió: “Como a las 17.30 Francisco me dijo que saldría a compartir con unos amigos, no me dijo nada más, ya que es normal que salga sin decirme para donde”. Tampoco señaló saber de dónde sacó la camioneta blanca que usaba, la que era robada.
En ese segundo testimonio, ahora dijo que quienes llegaron a su inmueble eran su pareja y Claudio Alejandro Valdivia, alias el Chure. Ahí fue donde dijeron que habían matado al carabinero. “Salí corriendo de mi departamento porque no sabía qué hacer. Primero a buscar a la polola del Chure, a quien conozco como Paola y después a comprar unos pitos para calmar a los cabros”, se lee en el testimonio. Al volver a la casa, aseguró, los sujetos ya no estaban.
Luego volvió a ver a su pareja en los estacionamientos, quien le manifestó que quemarían la camioneta en la que se movilizaban. Luego de ese ajetreo, Aguilar dijo que su pareja llegó al departamento tipo 2.00 para quedarse con ella: “Luego en la mañana del día de ayer (28 de agosto), nos levantamos y como a las 10.00 de la mañana llegó el Demis, donde se puso a hablar con el Francisco sobre lo que había pasado. Luego de unos minutos se fue”.
Esa sería la despedida entre Aguilar, quien hoy se encuentra en prisión preventiva, y Rivera.
La investigación contra el prófugo por el crimen del carabinero, llevada por la Fiscalía ECOH, ya no se relaciona solo a ese hecho.
Hoy se entrecruza con otra que tiene la Fiscalía Sur por la irrupción del Primer Comando Capital (CPP) de Brasil en Chile. De acuerdo a quienes conocen de esa agrupación, sus integrantes justamente lo que hacen es eso: entregar protección a quienes son “bautizados” a cambio del pago de una suerte de membresía. El paradero de Rivera hoy es desconocido.





