Un mes y medio después de la mudanza de Enrique de Inglaterra y Meghan Markle al Reino Unido, su vida continúa siendo una incógnita. Desde su regreso el pasado 26 de agosto, los duques de Sussex han intentado permanecer en un discreto segundo plano y llevar una vida lejos del foco. Sobre todo por sus dos hijos, Archie y Lilibet. El hijo pequeño del rey Carlos III sí que se ha dejado ver en varios compromisos junto a las fundaciones que lidera, como la de los Juegos Invictus, y en otras con las que colabora activamente, como WellChild, de la que es patrón desde hace casi dos décadas. Siempre ha acudido a los eventos solo, sin la compañía de su esposa, quien, por ahora, prefiere mantener un perfil bajo en estos primeros meses en territorio británico desde su regreso de California seis años después de abandonar la familia real.

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