El usual regateo que se suele escuchar en los mercados de abasto en Bolivia se ha intensificado en las recientes semanas. “Todo caro”, le reclama una compradora a una vendedora de verduras del Mercado de Irpavi, en la zona sur de La Paz. “El diésel, señora. Todos los productos de Cochabamba traemos”, le responde. La eliminación el 18 de septiembre de la subvención que quedaba al combustible motor de la producción se ha sumado a la especulación por la inestabilidad de la moneda local para provocar precios inconstantes. Un monitoreo de la Defensoría del Pueblo en las nueve ciudades capitales del país y en El Alto determina que desde que se quitó el subsidio al menos tres alimentos de la canasta básica subieron su costo en más del 90%.

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