Fernando Ortiz está viviendo un escenario de ensueño en Colo Colo. Independientemente de la falta de contundencia que han mostrado los albos en las últimas jornadas, que les han impedido mantener o alargar una distancia que llegó a ser de 16 puntos, los albos siguen siendo el principal candidato para quedarse con la Liga de Primera. No es el único objetivo por el que bregan: este viernes, en el Estadio Nacional, se medirán con Audax Italiano por un cupo en los cuartos de final de la Copa Chile. En la ida igualaron en blanco.

El Tano está en su momento de mayor popularidad. Los hinchas, incluso los que los resistieron a comienzos de año, ahora están felices con su trabajo. Los jugadores también se muestran conformes con su conducción. La dirigencia tampoco estaba tan convencida. Al margen de la imposibilidad de clasificar a un torneo internacional este año, había un sector de Blanco y Negro que pretendía sacarlo antes de tiempo. El respaldo del gerente deportivo Daniel Morón fue crucial para evitarlo. El vínculo del entrenador con la escuadra de Macul vence con el término de la temporada.

La exigencia, el temor y un tibio acercamiento: en qué pie está la renovación de Fernando Ortiz en Colo Colo

De lo que aún no hay certeza en Macul es respecto de la continuidad del estratega en la banca. Las veces que ha sido consultado respecto de la materia, Aníbal Mosa, el presidente de Blanco y Negro, ha optado por apegarse a la letra del vínculo en rigor. Es decir, a remitirse a que el estratega tiene contrato con el club y que la trascendente definición puede esperar. Tampoco se ha establecido un deadline. “Cuando tengamos la copa arriba, o las copas, porque podría ser dos o deberían ser dos, vamos a conversar sobre las renovaciones. Ya hemos redundado demasiado en el tema”, declaró. La decisión está, en rigor, en sus manos. Salvo los dos votos del Club Social y Deportivo Colo Colo, en la determinación que tome el portomontino no tendrá resistencia: es el controlador de la concesionaria.

Hace un par de semanas, el timonel de los albos se acercó al estratega con la finalidad de manifestarle la intención de que siga en el club, en la primera gestión formal para una eventual renovación. Fue una aproximación tímida. El entrenador está cómodo en Macul. Disfruta del reconocimiento, está involucrado con el club y, a mediados de año, ya realizó un gesto concreto: pidió que no le transmitieran ofertas, pues su objetivo es ser campeón con los albos. Estuvo en la mira de Tigres, de Monterrey.

Fernando Ortiz (Foto: Photosport)

El mercado mexicano, que ya conoce por sus experiencias en el América, Monterrey y Santos Laguna, es un fantasma permanente para las intenciones de los albos. En principio, por el poderío económico de sus clubes, que les permitiría realizarle al DT ofertas inalcanzables para el Cacique.

El título como arma

Ortiz asume que tiene en sus manos un arma. El título le otorgaría un estatus distinto. Por esa razón, no quiso irse antes, cuando recibió llamados aztecas. La posición le sirve para negociar un nuevo contrato con el Cacique en condiciones más ventajosas, considerando que hoy gana US$ 800 mil anuales.

Sin embargo, la visión del entrenador va más allá. Ser campeón en el fútbol chileno reforzaría su posición en el mercado azteca. Basta recordar que Esteban González partió al Querétaro después de una brillante campaña con Coquimbo Unido, en el que consiguió la corona, con números históricos. En ese mercado, las estadísticas son fundamentales. Fue uno de los factores que llevó al Chino. Hasta hace poco, los números de Ortiz en la banca alba eran históricos.

Por otro lado, la posición le permite, cuando menos, aspirar a algunas prerrogativas. La de participar en la elección de los refuerzos parece lógica, considerando su condición de entrenador. El DT también quiere asegurarse de que los albos se reforzarán convenientemente para la Copa Libertadores y conocer el proyecto deportivo del club. Ahí pueden producirse las fricciones. Lo que más le interesa es tener claros los objetivos. En el último tiempo, por ejemplo, le molestó que se situara como uno de ellos la obtención de la Copa Chile.