Aumenta el ruido en la frontera de México con Estados Unidos, ahora en la vertiente oriental, por un incidente que ha llegado con sigilo a la prensa. Hace 10 días, guardacostas estadounidenses que patrullaban en la zona del río Bravo, entre Texas y Tamaulipas, sostuvieron un tiroteo con presuntos hombres armados que trasegaban desde el lado mexicano. No se reportaron ni heridos ni víctimas mortales, pero las autoridades han lanzado sendos operativos a ambos lados de la frontera, despliegue que reenfoca, de fondo, el fantasma de la intervención del vecino norteño en territorio mexicano.

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