En su participación en la Jornada Macrozona Norte 2026 del Ministerio Público, realizada en La Serena, el fiscal regional de Antofagasta, Juan Castro Bekios, analizó la evolución de las organizaciones criminales, sus nuevas formas de operación y los desafíos que enfrenta el Estado ante ellas, en una exposición que tituló como “La frontera que se desplaza”.
En ese contexto, insistió en que la respuesta a estas amenazas exige “anticipación, inteligencia, coordinación y acción sostenida”.
Asimismo, el persecutor caratulado como el “zar antidrogas” chileno, llamó a abordar todo el norte del país como un solo escenario para la persecución del crimen organizado.
Castro Bekios sostuvo que el crimen organizado ha ido superando las fronteras administrativas entre regiones, articulando rutas, estructuras y economías ilícitas que se extienden por distintos territorios.
“La macrozona es un solo teatro del crimen organizado; debe ser también un solo teatro de la respuesta”, afirmó el persecutor ante fiscales, analistas, jefes policiales y representantes de servicios y agencias especializadas que trabajan en el área, planteando que la coordinación institucional debe adelantarse a los grupos criminales y adoptar una mirada supraterritorial.
El jefe regional del Ministerio Público en Antofagasta destacó que la magnitud del fenómeno se refleja también en las incautaciones de drogas.
De acuerdo con los antecedentes presentados, entre octubre de 2023 y septiembre de 2026 se han incautado 125,8 toneladas de sustancias ilícitas en la Región de Antofagasta.
Entre enero y julio de este año las seis regiones que integran la Macrozona Norte concentraron el 80,7% de toda la droga incautada en el país.
Castro Bekios explicó que estas cifras deben ser analizadas junto con la transformación de las economías criminales, que ya no se limitan al tráfico de drogas, sino que incorporan actividades como el robo de vehículos, el contrabando, el robo de cobre y otras formas de generación y lavado de activos.
En su presentación propuso, además, fortalecer la cooperación internacional y establecer mecanismos permanentes para enfrentar esos delitos.
“La criminalidad organizada se adapta, se desplaza y busca aprovechar las brechas existentes entre instituciones y territorios. Por eso, nuestra respuesta debe tener una escala equivalente”, aseveró.

En esa línea, sostuvo que “no basta con contar con las herramientas legales, sino que es necesario utilizarlas con una lógica de coordinación y escala macrorregional”.
En la parte final de su exposición, el fiscal sostuvo que la persecución penal debe avanzar desde una lógica centrada exclusivamente en la incautación de droga hacia una estrategia que permita desarticular estructuras, afectar sus patrimonios y cerrar los espacios de operación que utilizan en distintos territorios.
“La frontera ya no es sólo una línea, es una red logística económica y cognitiva”, apuntó.





