La muerte de 12 personas en la cárcel estatal de Mazatlán, en el sur de Sinaloa, en dos supuestas riñas esta semana, obliga a México a mirar la emergencia que vive el sur del Estado, sometido a una guerra sin cuartel entre facciones del viejo cartel local. En el evento principal, ocurrido el jueves, 10 personas murieron a balazos, incluido un menor de edad, que estaba de visita. La fiscal del Estado, Claudia Sánchez, ha confirmado que los peritos han recogido casquillos de armas cortas y largas del lugar de los hechos, los módulos cuatro y cinco de la prisión. Este ataque y el del viernes, que dejó dos muertos, reflejan el empuje del crimen en la ciudad y el sur del Estado en general.

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Carteles de personas desaparecidas en la zona de de busqueda en El Verde, municipio de Concordia, Sinaloa, el 17 de febrero.