La industria musical ha vuelto a bailar al ritmo que le marcó el narcotráfico. Ismael Zambada Sicairos, protagonista de varios corridos, es ahora señalado de ser la cabeza de un sofisticado entramado criminal que, mediante la organización de conciertos en Baja California y otras actividades empresariales de doble fondo, habría servido para lavar dinero generado ilícitamente al otro lado de la frontera por Los Mayos, la facción del Cartel de Sinaloa que lidera desde hace dos años.

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