SEÑOR DIRECTOR:
Reducir el debate sobre la inteligencia artificial a elegir entre avanzar a ciegas o frenar su desarrollo es un error. La preocupación por sus riesgos es legítima e importante, pero un freno difuso también tiene costos: posterga los avances que la IA ya puede aportar en áreas estratégicas como salud, educación y productividad.
Lo que la IA necesita es dirección. Eso parte por definir qué queremos lograr con ella y por fijar reglas claras que orienten su desarrollo en lugar de solo contenerlo. Chile tiene esa oportunidad en la ley que hoy discute el Congreso.
Sin embargo, las reglas son solo parte del desafío. La tecnología sólo genera progreso real cuando pasa del laboratorio a la operación concreta de organizaciones e industrias. Sin reglas claras no hay confianza, pero sin implementación, la IA no llega donde más valor puede crear. Más que levantar barreras, el desafío es liderar con dirección concreta, ambición y sentido de futuro.
Daniel Merege
Consultor en Inteligencia Artificial





