La primera alerta fue el pasado domingo 26 de abril. En el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM), la formación histórica y estelar de La Ley, la que dio vida a su despegue y su consolidación en los 90, se reunió por primera vez en 21 años.
Eso sí, fue un cruce entre lo real y lo virtual: mientras el cantante Beto Cuevas y el tecladista Rodrigo “Coti” Aboitiz estaban presentes en el escenario del recinto, en las pantallas de manera grabada figuraba el bajista Luciano Rojas y el baterista Mauricio Clavería, ambos en esos momentos en México por distintas razones.
Un retorno íntimo y que no sucedía desde el Festival de Viña 2005. Esta vez, en el GAM, los motivos fueron elocuentes: los músicos se congregaron para celebrar la reedición del disco Desiertos (1990), el primer título oficial de la agrupación y el que timbró su sonido, su estética y su futuro. Todo como parte de un proyecto de rescate inaugurado hace años por el realizador Germán Bobe, hermano de Andrés, el fallecido guitarrista que también fue parte clave de La Ley en esos días formativos.

Pero el nuevo apretón de manos entre antiguos camaradas no quedará ahí.
Lo que viene
Según pudo saber Culto con distintas fuentes de la industria musical chilena, ese show forma parte de un progresivo acercamiento de los exintegrantes para consumar un proyecto a largo lazo, que se traduzca en gira y presentaciones estelares.
Desde hace meses, los cuatro ex miembros de la banda nacional conversan para volver al ruedo y una de las primeras paradas que aparece en el horizonte es el Festival de Viña 2027.
Por ahora, según pudo saber este medio, han existido conversaciones con los promotores del evento y, aunque aún no han firmado un contrato más formal, surge como una de las alternativas más plausibles. Por ahora, el estatus muestra a los músicos “poniéndose de acuerdo” para analizar los términos en que van a volver.
El anhelo de tener al elenco histórico de los hombres de Tejedores de ilusión sobre la Quinta Vergara es antiguo.

Ya en 2025 surgieron versiones que apuntaban a que Alfredo Alonso, director de entretenimiento de la compañía de conciertos Bizarro Live Entertainment -los organizadores de la cita estival junto a Mega-, quería reunir a La Ley como número rutilante del espectáculo.
En ese año, le reveló a Culto, luego que el grupo meses antes se reuniera en Los Ángeles, California: “Son ellos los que tienen que decidir hacerlo. Lo logramos hacer en el festival Bésame Mucho en Los Ángeles y después en Austin y fue un exitazo rotundo, se juntaron arriba del escenario y la química fluyó. Pero los únicos que pueden decir si eso puede pasar o no, son ellos, y yo espero que algún día sea así, porque es una banda tremendamente importante y a mí que me toca viajar mucho, es una banda que llena en Colombia, en Perú, en Estados Unidos, en México, en Argentina. No hay bandas tan importantes a nivel global como lo que logró La Ley; o sea, hay tremendas bandas como Los Bunkers o Los Tres, pero no sé si han tenido la penetración en todos los mercados de Latinoamérica que si tuvo La Ley. Sería maravilloso verlos de vuelta, pero depende de ellos”.
La historia también indica que el propio grupo ya ha utilizado Viña como plataforma para sus nuevas vidas. En la entrega de 2005, la versión en trío de La Ley que integraban Cuevas, Clavería y Pedro Frugone invitó a escena a sus antiguos aliados, Luciano Rojas y Rodrigo “Coti” Aboitiz. Fue uno de los grandes pasajes de esa versión de la fiesta en la Ciudad Jardín.
En 2017, el propio grupo retornó en el certamen tras ocho años separados: al elenco de Cuevas, Clavería y Frugone se unió Zeta Bosio, histórico bajista de Soda Stereo, aunque su incorporación no fructiferó con el tiempo.
2027 puede ser otra temporada que tenga a La Ley sobre la plataforma más relevante y popular del país. Es sólo cuestión de tiempo.




