Es la mansión en la que cualquiera quisiera vivir: nueve recámaras, diez baños, alberca y cochera para tres autos. Está en un suburbio de clase alta de Los Ángeles y tiene un valor estimado de 4,5 millones de dólares. Pero detrás de sus paredes, los 21 niños que vivían allí sufrían una pesadilla.

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