La tensión política se apoderará de los pasillos de La Moneda y del Ministerio de Hacienda la próxima semana. En los próximos días no sólo se conocerá un “débil” dato de actividad económica para agosto, el que confirmaría que la economía sigue estancada, sino también una nueva alza del precio de los combustibles, de la mano de la persistencia de las tensiones en Medio Oriente y un valor del petróleo a nivel internacional que sigue tocando con frecuencia los US$ 100 el barril.
Pero la desalentadora mezcla de cifras económicas de la semana que comienza se verá coronada por la publicación de un nuevo dato de desempleo, un guarismo de extrema sensibilidad para el oficialismo en un momento en que las encuestas muestran un deterioro de la popularidad del gobierno y un quiebre en las expectativas económicas de los consumidores.
“El desempleo ha pasado de ser problema económico a ser un problema político, ya que bajar agresivamente la tasa de desocupación es una misión imposible para el gobierno, al menos en el corto plazo”, sostiene una fuente cercana a Hacienda, quien confidencia la alta preocupación que hoy existe en el equipo económico por el acelerado deterioro de la tasa de desempleo desde que comenzó el gobierno.
La tasa de desocupación se empinó en 9,5% para el trimestre mayo-julio, un alza de 0,8% en 12 meses y su nivel más alto en cinco años, lo que significa que hay cerca de un millón de desempleados en el país. Los expertos creen que lo más probable es que la desocupación se transforme en un lastre que acompañe al gobierno, incluso durante gran parte de 2027. Bajar del 8% de desempleo será casi imposible al menos en los próximos 15 meses, coinciden los expertos en materia laboral.
Al interior del gobierno reconocen que las cifras económicas que se publicarán esta semana que se inicia vienen “malas”, por lo que intentarán contrarrestar comunicacionalmente los desalentadores datos con el anuncio de este lunes del esperado plan de emergencia para abordar la crisis de empleo, el que espera generar al menos 25 mil empleos durante el cuarto trimestre de este año. La estrategia esta semana también incluirá resaltar el carácter “pro empleo” del Presupuesto 2027, el que será enviado al Congreso el miércoles 30 de septiembre junto a la tradicional cadena nacional del Presidente de la República.
Fue el propio ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, el que dio señales este viernes sobre un presupuesto 2027 que podría ser menos restrictivo de lo prometido hace unos meses. “No es un presupuesto de recorte, es uno de expansión mesurada del gasto”, dijo Quiroz, quien adelantó que habrá especial énfasis en obras públicas, generación de inversiones, salud, seguridad y defensa.
Táctica y estrategia
Cercanos al ministro de Hacienda reconocen que la posibilidad de que las altas tasas de desempleo se transformen en un lastre político más profundo durante al menos todo el próximo año ha obligado a cambiar la táctica fiscal de corto plazo del ministro. “Ajustaremos la táctica todas las veces que sea necesario, pero no la estrategia”, sostuvo la semana pasada en una columna de opinión en El Mercurio, al justificar el mayor activismo fiscal de corto plazo que implicará el plan de empleo de emergencia que se anunciará mañana lunes. Esto, añadió el ministro en el mismo medio, será sin descuidar la salud de las finanzas públicas en el mediano y largo plazo.
Las últimas cifras presupuestarias avalan también la posibilidad de un mayor activismo fiscal en lo que resta del año pretendido por el ministro. A diferencia de la escuálida situación de la caja fiscal de marzo pasado, cuando asumió el gobierno, lo que sustentó la decisión del hoy cuestionado “bencinazo” de Quiroz, las cuentas públicas han logrado equilibrarse de la mano de los aumentos récord del precio del cobre.
Mientras los ingresos públicos registraron un alza de 15,8% en julio (su mayor aumento en lo que va del año) fruto de la mayor tributación de la minería, el gasto público cayó 0,7% en el mismo mes, de acuerdo el último informe entregado por la Dirección de Presupuestos (Dipres). De esta forma, los esfuerzos por seguir frenando el gasto corriente y de capital prometido por el gobierno podrían quedar en una especie de limbo mientras la crisis del empleo requiera más activismo fiscal. “Gracias al alza de cobre -y no por un inexistente o marginal ajuste del gasto público- tendremos una reducción del déficit fiscal efectivo desde -2.8% del PIB en 2025 a un -2% del PIB en este año”, proyecta un influyente economista que asesora a inversionistas chilenos y extranjeros.
“La meta de déficit fiscal estructural este año a la que Quiroz se comprometió se va a sobrecumplir, dados los mayores ingresos que está generando la economía. La lección número uno de economía política es que no te puedes sacar un siete en el examen y sobrecumplir tu meta de ajustar gasto, mientras tienes una crisis de empleo en el país”, analiza, a su vez, un cercano a Hacienda.
Un informe reciente Rumbo Colectivo, think tank ligado al Frente Amplio, dice que hasta ahora el ajuste fiscal ha estado concentrado en inversión pública (gasto de capital). “Se observa la tasa más baja de avance de los últimos años. Todos los ministerios bajan su tasa de ejecución con respecto a los recursos otorgados por ley de presupuestos”, añade el informe.
Por contrapartida, el gasto corriente no se ha contraído de acuerdo a lo prometido por el gobierno. “La decisión de ajustar el gasto corriente es más discreta de lo que había anunciado Quiroz en marzo”, precisa el uno de los autores del informe, el exjefe de Estudios de la Dipres del gobierno de Gabriel Boric, Pablo Jorquera. En el ChileDay, Quiroz afirmó que el 80% de los ajustes realizados durante este año en el sector público corresponden a gastos corrientes.
“Más que meter más recursos para paliar el desempleo este año, el gobierno deberá asegurarse que los US$1.500 millones que se iban a subejecutar en materia de inversión pública este año se gestionen y se ejecuten. Eso significará más empleo para final de año”, complementa, a su vez, un cercano a la Dipres.

Una fuente ligada a Hacienda dice que sin el esfuerzo de contención de gasto que se hizo con el traspaso total de los precios internacionales del petróleo a nivel local en marzo pasado (“bencinazo”) no se podría haber sustentado el plan de emergencia laboral que anunciará este lunes el Presidente Kast. “El plan de empleo se puede hacer gracias al ajuste fiscal, sin incumplir las metas del gobierno. En esos términos, se mantiene la responsabilidad fiscal”, destaca la misma fuente cercana a Teatinos 120.
Tarea titánica
Pero más allá de los esfuerzos que pueda hacer el gobierno con el plan de emergencia intensivo en inversión pública y subsidios, los expertos creen que difícilmente se moverá la aguja en materia de desempleo en el corto plazo. En entrevista con Pulso la semana pasada, el exministro de Hacienda, Ignacio Briones, aterrizó el efecto limitado que tiene el activismo del fisco en esta coyuntura. Estimó que con un mix inversión de unos US$2.500 millones en vivienda, obras públicas y subsidios al empleo se podría generar una creación neta de unos 80 mil puestos de trabajo, lo que es menos de un punto de tasa de desocupación, que equivale a 105 mil empleos.
Soledad Hormazábal, directora de Evidencia en Pivotes, coincide con el escaso impacto de corto plazo de estas políticas públicas. “El esfuerzo fiscal que va a hacer el gobierno en los próximos trimestres no va a bajar tan rápido las tasas de desempleo. A puro Estado esta tasa no se va a bajar; se requiere que el sector privado vuelva a crecer”, analiza Hormazábal, quien cree posible que el nivel de desocupación no disminuya de 8% durante los próximos cinco trimestres.
Con todo, la experta laboral estima que el crecimiento económico tampoco está generando los mismos puestos de trabajo que antes de la pandemia, lo que pondría un piso estructural a la tasa de desempleo difícil de cruzar. La llamada tasa de desempleo estructural del país (Nairu, por sus siglas en inglés), aquella que no es inflacionaria y que es de equilibrio a largo plazo, superaba el 8%, según las estimaciones hechas por el Banco Central en diciembre de 2024. Hormazábal cree que esa tasa incluso podría ser superior en la actualidad si se toma en cuenta el último Informe de Política Monetaria (Ipom) del Banco Central.
La economista dice que hoy la tasa de desempleo está afectada por un componente cíclico, debido al bajo crecimiento de la economía, y un componente estructural, donde los mayores costos laborales y la expansión de la automatización ha calado hondo en el mercado laboral chileno.
El director Centro UC de Encuestas y Estudios Longitudinales, David Bravo, profundiza en ese análisis. “Honestamente, el momento para haber abordado esta emergencia laboral era hace cuatro años atrás; en ese momento, no se quiso ver este problema. Hoy tenemos consolidado un desempleo estructural donde están comprometidos los aumentos de costos laborales de los últimos años”, asegura Bravo, quien cree que las medidas de activismo fiscal del gobierno deben ser un puente mientras se pueda retomar el crecimiento económico.

Pero el economista pone acento en un dato clave del nuevo escenario laboral. Asegura que Chile es el único país de la OCDE y de América Latina en que la crisis de empleo no se ha superado tras la pandemia. “Tenemos 77 meses de crisis de empleo y Chile no se ha recuperado”, reclama Bravo, quien cree que el mayor problema laboral está hoy en las micro y pequeñas, las que están siendo afectadas por los consecutivos aumentos del salario mínimo y la ley de 40 horas semanales, entre otras medidas. Además, Bravo alerta que los costos de contratación y los costos de despedir para las empresas han seguido subiendo, debido al aumento de los procesos de judicialización laboral.
“Hay que tomar medidas estructurales para dar mayor flexibilidad al mercado laboral y, por mientras, hay que enfrentar esta coyuntura con medidas de corto plazo. De todas formas, me preocupa que el mundo político no le tome el peso a esta situación de vulnerabilidad que tiene el mercado laboral. Debe haber un acuerdo político base para salir esta crisis”, añade.
En la misma línea, el exdirector de Presupuestos, Matías Acevedo, también cree que el mundo político tiene que tomar nota. “Sin cambios estructurales en materia de empleo, será muy difícil reducir el desempleo por debajo del 8%. Hay que dar discusión inmediata a las iniciativas que permitan generar más empleo. Mientras esos cambios se materializan, el gobierno debe impulsar medidas transitorias que aceleren la caída del desempleo por debajo del 9%. Este año tiene espacio para hacerlo, porque ya tiene asegurado el cumplimiento de la meta de balance fiscal. Y el próximo año, gracias al mayor precio del cobre de largo plazo, el gasto podrá crecer por sobre el 1% y cumplir nuevamente las metas fiscales”, sostiene el economista.
Para Alejandro Weber, decano de Economía, Negocios y Gobierno de la USS, la tarea no es fácil. “Bajar un punto de desempleo implica crear 105 mil puestos netos de trabajo. Por eso, debemos ser cuidadosos con las expectativas: llevámos 43 meses -3 años y medio- con cifras de desempleo sobre el 8% y es muy difícil bajar de ese piso en los próximos 12 meses”, alerta el exsubsecretario de Hacienda del último gobierno de Sebastián Piñera.
“En lo inmediato, el Ejecutivo tiene una herramienta para empezar a cambiar el escenario: el Presupuesto de la Nación, tanto el actual como el de 2027. Al revisar la ejecución a julio 2026, el gasto corriente aumentó apenas 1,5% comparado con igual fecha del año anterior. Eso es muy bueno porque muestra un ajuste importante comparado con los años anteriores. El problema es que, por otro lado, el gasto de capital destinado a inversión pública se subejecutó en un -16%. Es oportuno usar la inversión pública de manera más intensiva para los últimos tres meses del año”, sostiene Weber.
Pero un importante asesor ligado a Chile Vamos cree que en uno de los grandes problemas por el que atraviesa la economía chilena y el empleo está ligado también a una crisis de expectativas, la que ha afectado con profundidad a los consumidores, especialmente luego del “bencinazo” de marzo pasado y ciclo recesivo.
“Hay una disonancia cognitiva cuando uno mira el Chile Day en Londres, donde se anuncian grandes inversiones y se ve optimismo, versus la visión del consumidor normal que ve un presente y un futuro cercano gris en los próximos seis meses. Ese consumidor hoy viaja menos, compra menos y se aprieta en su consumo. El gobierno también tiene que hacerse cargo de esa crisis de expectativas”, concluye la misma fuente.




