Era de esperarse que el proceso de selección de candidatos de Morena reventara en Nuevo León, su costura más débil. El regio es aguerrido y avezado en los discursos separatistas. El que una decisión tomada desde Ciudad de México haya impuesto una candidata claramente perdedora, como es Clara Luz Flores, fue una afrenta intolerable para el orgullo neolonés. No queda claro que la designada comprenda el papel tan vergonzoso que Morena-centro la invitó a desempeñar. Los números son francos en que Flores está ahí para perder y repetir lo que ya hizo en 2021: transformar una candidatura puntera en una derrota aplastante y entregar la victoria a la oposición.

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