Rafael Márquez ha anotado una lección en su bitácora como seleccionador de México: trabajar en la contundencia de sus pupilos. México cayó 3-0 ante Estados Unidos, el rival de rivales, en un amistoso con tintes de cualquier eliminatoria. La derrota deja una muesca en el recién iniciado proceso del Káiser porque habían dado minutos de claridad y de buen juego en conjunto hasta que se les negó la puntería. Santiago Giménez, antes en el Milan y hoy en el Oporto, falló dos oportunidades claras frente a la portería. Y si eso era preocupante lo fueron más dos pifias del guardameta Raúl Rangel que terminaron en gol.

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