La Compañía Nacional de Danza regresa al Auditorio Nacional con El lago de los cisnes, acompañada por la Orquesta del Teatro de Bellas Artes, bajo la dirección del maestro Gavriel Heine.

Esta versión coreográfica contemporánea muestra la magia, la pasión, el amor y la tragedia de la historia original, basada en la coreografía de Marius Petipa y Lev Ivanov, y la música de Piotr Ilich Chaikovsky.

La nueva propuesta de Cuauhtémoc Nájera acentúa la humanidad de los personajes a través de la riqueza del lenguaje tradicional del ballet en diálogo con las visiones actuales de la danza.

“Es un ballet emblemático, los personajes son difíciles, pero siempre nos sorprende. Creo que nunca pasa de moda. Siempre puedes encontrar matices distintos. Aunque ya la hayan visto, vale la pena volverla a experimentar”, comentó Greta Elizondo, primera solista, La obra presentará dos funciones el sábado 10 de octubre a las 16:30 y a las 20:30 horas.

En esta versión de El lago de los cisnes destacan los debuts de la primera bailarina Mayuko Nihei y el papel solista de Ana Paula Montero, así como la participación de Sofía Martínez como amiga de Sigfrido y Emanuel Talongo.

El amor imposible entre Odette y el príncipe Sigfrido, amenazados por el embrujo de Von Rothbart y su hija Odile, es el argumento de esta pieza, próxima a cumplir 150 años desde su creación en 1877.

En su cumpleaños, el príncipe se encuentra en un lago con Odette, una princesa hechizada por Von Rothbart para convertirse en cisne durante el día. Ella le revela que la maldición sólo se romperá si un hombre le jura amor eterno.

Sigfrido se enamora y le promete casarse con ella. Sin embargo, en el baile del palacio, Von Rothbart engaña a Sigfrido al presentarle a su hija, Odile, vestida de negro y con la apariencia de Odette.

El príncipe, engañado, le jura amor a Odile, rompiendo su promesa. Al darse cuenta de su error, corre al lago, donde él y Odette deciden morir juntos para quebrar la maldición.