El primer presupuesto del gobierno está en la recta final de su elaboración, con el desafío de bajar el déficit fiscal desde 2,6% a 1,8% del PIB. A esto se refirió Jorge Rodríguez, investigador del Centro de Estudios Públicos (CEP) y expresidente del Consejo Fiscal Autónomo (CFA) en conversación con T13 Radio.
Según evaluó Rodríguez, la elaboración del presupuesto para el 2027 es particularmente difícil, en primer lugar por la necesidad de una mayor restricción fiscal que permita empezar a frenar el endeudamiento; segundo, por la rigidez que existe por el gasto obligatorio.
Según explica Rodríguez, aproximadamente el 80% del presupuesto actual está comprometido por leyes específicas, las cuales el Congreso no puede rechazar ni modificar durante la votación del presupuesto, como es el caso de Pensión Garantizada Universal (PGU).
A esto se le suma el estrecho margen de recorte en otras áreas sensibles. Tal es el caso de salud, que representa alrededor del 25% de los recursos fiscales y que estructuralmente sobre ejecuta un 18% de su presupuesto.

Además, el ex CFA también descarta la posibilidad de hacer un recorte significativo sólo en base a “despilfarros”, que no llegaría a acumular ni siquiera un punto del PIB. En cambio, apuntó a que cualquier decisión de recorte va a ser en un área “dolorosa”.
“Sí es verdad que uno puede decir que sobran honorarios en alguna parte, en otro lado están viajando mucho al exterior, quizás no debiesen hacerlo, pero eso no te suma tanto. No llega a ser lo que se necesita”, dijo.
Presupuesto proempleo
Otra expectativa que existe para este presupuesto es que financie medidas que estimulen el empleo. Esto, a raíz del alto nivel de desempleo que existe en el país, que alcanzó el 9,5% para el último trimestre móvil y cuya próxima cifra se conocerá la próxima semana.
Al respecto, Rodríguez asegura que existe “un consenso general transversal de todos los sectores políticos que este tiene que ser un presupuesto pro-empleo”. Sin embargo, este también contará con recursos limitados dada la estrechez fiscal.
Si bien en otros momentos críticos para la economía, como la subprime de 2009, ”hubo muchos programas de apoyo, hubo apoyo a las pymes, apoyo a las familias", Rodríguez contrasta que en aquel momento “teníamos una espalda gigante, porque teníamos fondos soberanos ahorrados y pudimos gastar en eso. Ahora esa espalda no la tenemos”.





