No sucede todos los días que un equipo chileno gane un certamen continental (en cualquier categoría) y que, como premio extra, dispute un partido oficial contra el campeón de Europa, Real Madrid, en el estadio Santiago Bernabéu. Por eso mismo es que el paso que dio Santiago Wanderers es tan significativo. Es un doble hito para el cuadro caturro haber conseguido la Copa Libertadores Sub 20 y jugar la Intercontinental de la categoría, en seis meses.

En momentos en los cuales el fútbol criollo convive más con decepciones que con éxitos, la aparición del plantel liderado por Felipe Salinas resulta un oasis. El siguiente paso para los jugadores del club de Valparaíso es dejar el rótulo de juveniles y tocar la puerta de Primera. En efecto, jugadores como Cristóbal Ponce, Cristopher Valenzuela, Ignacio Flores, Denilson San Martín, Vicente Vargas y Lucas Avendaño han sido recurrentemente utilizados por el DT Francisco Palladino en el plantel adulto, que encabeza la tabla del Ascenso.

El hecho de jugar la Copa Intercontinental impidió, por ejemplo, que esta generación fuera incluida en la selección de los Juegos Odesur.

En 2011 fue la primera edición de la Copa Libertadores Sub 20. Se ha jugado en 10 ocasiones y el certamen ha servido para conocer a futbolistas que, en el futuro, no solo han llegado con éxito a la máxima categoría, sino que también han alcanzado la elite, militando en clubes top y siendo recurrentes en sus combinados nacionales. Repasando a los planteles campeones, hay nombres de peso.

El primer ganador fue Universitario de Lima, que tenía a futuros seleccionados peruanos como Edison Flores, Andy Polo y Christofer ‘Canchita’ Gonzales. Al año siguiente, el campeón de América a nivel juvenil fue River Plate, que contaba con un joven Matías Kranevitter, quien en el futuro llegaría a su selección.

En 2016, Sao Paulo contaba con David Neres, quien formaría parte de ese notable Ajax que alcanzó las semifinales de la Champions tres años después (que tenía a Onana, De Ligt, De Jong y Ziyech, entre otros). Hoy está en el Napoli. Mientras que el Nacional de Uruguay campeón en 2018 contó con un par de jóvenes que llegarían al Mundial 2026: Emiliano Martínez y Juan Manuel Sanabria. De esa misma generación es Thiago Vecino, actual delantero de O’Higgins.

Pero si hay una plantilla que terminaría quedando marcada por el éxito futuro de sus integrantes fue la de Independiente del Valle, que ganó en 2020. Ese plantel tenía a Piero Hincapié, Moisés Caicedo, Willian Pacho y Pedro Vite, cuatro titulares en el Ecuador que jugó la reciente Copa del Mundo al mando de Sebastián Beccacece. Los primeros tres están, en la actualidad, en la elite internacional: Hincapié en el Arsenal, Caicedo en el Chelsea y Pacho en el PSG (bicampeón de la Champions League). En ese mismo año, en River jugó un tal Enzo Fernández (ahora en Manchester City), futuro campeón del mundo en Qatar y protagonista de traspasos millonarios.

Enzo Fernández, campeón del mundo en Qatar, jugó la Libertadores Sub 20 de 2020 con River.

También con Independiente del Valle participó Kendry Páez, en la Copa Libertadores de 2023 (sería vendido al Chelsea antes de la mayoría de edad). Esa edición fue ganada por Boca Juniors, que contaba con la presencia del zaguero Lautaro Di Lollo, hoy miembro del primer equipo xeneize y mundialista Sub 20 con la Albiceleste.

El paneo general arroja ejemplos de jugadores jóvenes a los que este tipo de instancias les sirvió como plataforma para ascender en sus carreras, hasta ubicarse en otra posición con el correr de los años.

Sin embargo, no solo ha sucedido con los campeones. El recorrido también encuentra a futbolistas nacionales que, paso a paso, fueron ganando notoriedad. En la primera Libertadores Sub 20, en 2011, Guillermo Maripán jugó por Universidad Católica.

Si en 2016 Víctor Dávila participó con Huachipato, en 2018 lo hizo Williams Alarcón en Colo Colo. Dos años después, también con el Cacique, jugó Jeyson Rojas (hoy titular con Fernando Ortiz). De la edición 2023 se extraen Felipe Faúndez, por O’Higgins, y Maximiliano Gutiérrez, en Huachipato, ambos seleccionados. Al año siguiente, hizo lo propio Leandro Hernández, actualmente una pieza clave en los albos.