En un abrir y cerrar de ojos, aquellos futbolistas que derrocharon talento y se convirtieron en leyendas por sus innumerables éxitos, ahora inician otra etapa en sus vidas, al frente de selecciones.

Zinedine Zidane (Francia), Xavi Hernández (Países Bajos), Diego Forlán (Uruguay), Rafael Márquez (México), Mark van Bommel (Bélgica), Roberto Mancini (Italia), Patrick Vieira (Senegal) y Marcelo Gallardo (Ecuador), son las nuevas caras en los banquillos alrededor del orbe.

Después de haber tenido éxito, a nivel de clubes (en distintas escalas), decidieron dar el siguiente paso en su trayectoria.

En el caso de Mancini, es su segunda etapa al frente de la Nazionale y su segunda experiencia como seleccionador, tras un breve periodo con Arabia Saudita. Los demás nunca habían estado al frente de un representativo.

La mayoría tiene la responsabilidad de comandar a su propio país, donde son referentes e ídolos, pero algunos tomaron las riendas de otra nación.

Para cada una de estas figuras, su principal objetivo es clasificar a la Copa del Mundo 2030. Un reto mayúsculo que ya comenzó con su debut, en esta Fecha FIFA.

Como jugadores, los ocho participaron en un Mundial, al menos en una edición, por lo que son conscientes de la complicada empresa que tienen.

Incluso, Zidane y Vieira, en Francia 1998; además de Hernández, en Sudáfrica 2010, tuvieron el privilegio de consagrarse campeones del mundo, con Francia y España, respectivamente. Zizou y Xavi tienen amplias opciones de replicar ese éxito.

Mientras que Van Bommel (Países Bajos) y Forlán (Uruguay), ambos en Sudáfrica 2010; así como Mancini (Italia), en 1990, alcanzaron el podio.

Es decir, también saben lo que significa trascender en el torneo más importante.

Por su parte, Márquez (México) participó en cinco Copas del Mundo (Corea del Sur-Japón 2002, Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y Rusia 2018); fue capitán en todas. Es el único, junto a Cristiano Ronaldo, que ostenta el récord de portar el gafete de una selección en cinco ediciones en fila.

Gallardo (Argentina) estuvo presente en Francia 1998 y Corea del Sur-Japón 2002. Llegó a disputar los cuartos de final en su primera participación.

Además de obtener el boleto mundialista, estas leyendas tendrán que cumplir otra meta; quizá, la más complicada de todas: No manchar su enorme legado.

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